El viernes por la tarde (4), en una nueva ceremonia del Palacio del Planalto, sede del gobierno en Brasilia, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT) tomó el micrófono y habló de una casa desordenada. "Cuando los hijos dentro de casa están en desorden, quien manda en la casa es quien resuelve", dijo, al presionar al presidente del STF (Supremo Tribunal Federal), Edson Fachin, y al procurador general de la República, Paulo Gonet, para que encuentren una salida a la crisis que sacude al tribunal desde que el ministro André Mendonça ordenó revelar un informe de la Policía Federal que señala a su colega Alexandre de Moraes como interlocutor del exbanquero Daniel Vorcaro, preso por fraudes en el Banco Master.
El guion de la campaña
En los bastidores de su candidatura a la reelección, ese discurso se convirtió en guion. Según Folha de S.Paulo, el equipo de campaña de Lula planea dar protagonismo a la propuesta de reforma del Poder Judicial mencionada por el presidente el viernes y atarla a un paquete: contención del gasto de jueces y fiscales, medidas anticorrupción y un debate sobre la relación de los magistrados con empresarios. El periódico relata que la estrategia fue hilada con el coordinador de campaña, Edinho Silva, y con los ministros Sidônio Palmeira (Secretaría de Comunicación) y Jorge Messias (Abogacía General de la Unión), centrada en criticar relaciones promiscuas entre jueces y empresarios y en defender un código de ética para el Poder Judicial.
El objetivo declarado es asumir la conducción del debate sobre cambios en los tribunales antes de que la guerra entre ministros del Supremo contamine la elección de octubre. El cálculo es electoral. Como registró la columna de SBT News, la campaña teme que el desgaste de Moraes alcance a Lula en una elección reñida, en la que Flávio Bolsonaro, del partido PL e hijo del expresidente preso Jair Bolsonaro, crece en las encuestas. Sondeos citados por la columna muestran que buena parte de la población ve al presidente y al ministro como aliados, impresión alimentada por el papel de Moraes en el armisticio que destrabó la agenda del gobierno en el Congreso junto al presidente del Senado, Davi Alcolumbre, y por su labor como relator del juicio por la trama golpista que terminó con la condena y prisión de Jair Bolsonaro.
La preparación empezó antes de que Lula elevara el tono. El miércoles (2), el presidente nacional del PT, Edinho Silva, publicó un vídeo con el lema que la campaña adoptaría: "Nadie está por encima de la ley, sea un ciudadano común, un gobernante, un parlamentario o incluso un integrante del Poder Judicial". Según SBT News, el equipo prepara piezas para redes sociales y para la franja electoral gratuita en la televisión, con locución en off que defiende los cambios sin la aparición del propio presidente, para medir la recepción del electorado antes de llevar el tema al programa. Aliados como Fernando Haddad, candidato al gobierno de São Paulo, y Gleisi Hoffmann, candidata al Senado por Paraná, ya defendieron las investigaciones.
2027 en el horizonte
El presidente, por su parte, marcó el plazo. El viernes, según CNN Brasil, defendió que el país discuta la reforma judicial en 2027 y volvió a quejarse de "filtraciones selectivas" en investigaciones policiales. "Si no le ponemos un alto a esto vamos a perder la credibilidad que queremos que la sociedad tenga en la Justicia", dijo, al referirse a lo que llamó industria de noticias falsas y filtraciones por intereses políticos y económicos.
De vuelta a la escena inicial: en la ceremonia del Planalto, Lula le dijo a Fachin que la Corte Suprema y la Procuraduría General de la República "están bajo una gran expectativa de la sociedad brasileña". En la metáfora que eligió, la casa desordenada era el Poder Judicial. En las piezas que la campaña prueba ahora en las redes, poner la casa en orden se volvió tema de campaña.