El Grupo Casas Bahia, una de las mayores cadenas minoristas de Brasil, pidió el lunes a la Justicia de Sao Paulo que el Banco do Brasil, el mayor banco estatal del país, devuelva 422 millones de reales (unos 80 millones de dólares) que fueron debitados unilateralmente de las cuentas de la empresa. La solicitud, revelada por el diario Folha de S.Paulo y confirmada por el medio Poder360, forma parte del proceso de "recuperação judicial" de Casas Bahia, un mecanismo similar al Capítulo 11 estadounidense que permite a empresas en crisis reestructurar sus deudas mientras continúan operando bajo supervisión judicial.
Según la petición a la que tuvo acceso Folha, el Banco do Brasil actuó como fiador en garantías contratadas por Casas Bahia con dos proveedores, Apple y la aseguradora Mapfre Seguros. Tras el pedido de recuperación judicial, esos proveedores habrían ejecutado las garantías. El banco pagó y, el viernes, debitó el monto correspondiente de las cuentas de Casas Bahia para resarcirse, según los abogados de la minorista.
Casas Bahia sostiene que el banco no debió cobrar de esa forma, porque la deuda subyacente está sujeta a las reglas del proceso de recuperación judicial y no puede saldarse mediante un débito directo. "Varios de estos acreedores ya iniciaron una verdadera 'carrera' para satisfacer sus créditos de forma individual, en términos distintos a los del plan de recuperación", afirma la empresa en el documento, según Poder360. Los abogados de la cadena argumentan que el Banco do Brasil debió llevar a la Justicia cualquier reclamo sobre los montos, en vez de descontarlos directamente. El Banco do Brasil y Apple informaron que no comentarán el caso.
Un aprieto de caja más amplio
El documento presentado ante la Justicia también describe otras restricciones que, según la minorista, enfrenta. Casas Bahia afirma que el banco de inversión BTG Pactual bloqueó movimientos y consultas de saldo en sus cuentas, mientras que las procesadoras de pagos Cielo, Getnet y Redecard retienen los recibos de las ventas con tarjeta. La empresa sostiene que esa retención es una medida preventiva de las procesadoras ante el riesgo de que los consumidores cancelen compras por temor a la recuperación judicial.
Casas Bahia registró una pérdida de 10.100 millones de reales en el segundo trimestre de 2026 y, con pérdidas acumuladas de 11.200 millones de reales en el año, solicitó la recuperación judicial el 16 de agosto para reestructurar 17.300 millones de reales en deudas, según su balance trimestral. El 19 de agosto, un tribunal de quiebras de Sao Paulo aceptó parcialmente los pedidos de la empresa y ordenó una pericia previa para evaluar sus condiciones financieras y operativas, aunque todavía no se pronunció sobre el plan de recuperación en sí. Ese mismo mes, la cadena anunció el cierre de 298 tiendas y despidió a unos 1.900 trabajadores entre el 13 y el 17 de agosto, despidos que una corte laboral suspendió de forma provisional. Para proveedores y acreedores, el episodio muestra cuán disputado está cada real que queda en las cuentas de Casas Bahia. Para el consumidor, el desenlace de la disputa ayudará a determinar si las tiendas de la cadena siguen operando con abastecimiento normal o si el ahogo financiero provoca nuevos cierres.