El gobierno de Estados Unidos amplió el martes su ofensiva comercial contra Canadá, horas después de que el país vecino anunciara represalias por unos 20.000 millones de dólares en aranceles contra productos estadounidenses. El episodio reavivó, entre analistas y columnistas económicos, el temor de que la estrategia proteccionista del presidente Donald Trump se extienda a otros socios comerciales, incluido Brasil, que enfrenta aranceles elevados de Washington desde el año pasado.
Según el medio brasileño G1, Canadá anunció aranceles de represalia del 15%, el 25% y el 50% sobre unos 700 productos importados de Estados Unidos, valorados en C$27.600 millones (cerca de 20.000 millones de dólares). Las medidas entran en vigor el 8 de septiembre y afectan sectores como el acero, los lácteos, los electrodomésticos y la ropa. La respuesta llegó después de que aranceles estadounidenses del 50% sobre 20.000 millones de dólares en productos canadienses entraran en vigor el 22 de agosto, y un día después de que Trump anunciara una nueva ronda de aranceles del 50% sobre autos, camiones, autopartes y acero canadienses, prevista para el 1 de enero de 2027.
Para imponer los aranceles más recientes, Trump recurrió a la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, un mecanismo que ningún presidente estadounidense había usado antes, según un reportaje del New York Times citado por G1. La norma permite gravar a países que Washington considera que aplican prácticas comerciales discriminatorias, pero su uso inédito genera dudas sobre cómo lo interpretarán los tribunales estadounidenses y si leyes posteriores del Congreso limitan ese poder presidencial. Expertos en comercio consultados por G1 consideran que la maniobra podría enfrentar impugnaciones judiciales si la disputa con Canadá sigue intensificándose.
Por qué Brasil entra en la ecuación
En una columna para Folha de S.Paulo, el periodista Vinicius Torres Freire sostiene que Canadá tiene un peso económico que Brasil no tiene: recibe el 14% del total de las exportaciones estadounidenses de bienes, unos 350.000 millones de dólares al año, solo detrás de México (380.000 millones). Brasil representa apenas el 2,3% de las exportaciones de bienes de Estados Unidos, lo que según el columnista implica menor capacidad de represalia económica contra Washington, aunque no elimina el riesgo político: según él, parte del gobierno Trump, del establishment estadounidense y de grandes empresas mantiene otros intereses en presionar a Brasil, distintos de la lógica comercial usada contra los canadienses. Para el lector no familiarizado con el caso, los aranceles a Brasil están ligados en gran medida a la fricción política por el proceso judicial contra el expresidente Jair Bolsonaro, no a un desequilibrio comercial directo.
El servicio brasileño de la BBC señala que Canadá vende cerca del 70% de todo lo que exporta a Estados Unidos y es el principal comprador de 26 estados estadounidenses, lo que le da un margen de negociación del que carecen socios más pequeños como Brasil. El ministro de Finanzas canadiense, François-Philippe Champagne, dijo que el paquete de represalias, sumado a un programa de apoyo de C$7.500 millones para trabajadores y empresas, fue diseñado para presionar a Washington limitando el impacto sobre los consumidores canadienses. El economista Trevor Tombe, de la Universidad de Calgary, estima que mantener los aranceles estadounidenses en 50% podría poner en riesgo más de 87.000 empleos en Canadá, una cifra que dimensiona el costo de la escalada para una economía mucho más expuesta al mercado estadounidense que la brasileña.
Brasil y Estados Unidos deberían retomar las negociaciones sobre el conflicto arancelario en una reunión prevista para el próximo lunes, según supo Folha. Hasta entonces, analistas de comercio exterior siguen de cerca hasta dónde puede llegar el precedente abierto por el uso inédito de la Sección 338 contra Canadá, y ven en el episodio una prueba de cuánto está dispuesto el gobierno estadounidense a ampliar herramientas arancelarias poco probadas contra otros países, entre ellos Brasil.