La capacidad instalada de micro y minigeneración distribuida, impulsada principalmente por paneles solares en techos y pequeñas plantas, superó la marca de los 50 gigavatios (GW) en Brasil. Este volumen representa cerca de una quinta parte de toda la capacidad de generación eléctrica nacional, calculada en aproximadamente 260 GW. La rápida adopción de paneles fotovoltaicos, extendida desde los techos residenciales del Gran São Paulo hasta las propiedades rurales de la cuenca del río São Francisco en Minas Gerais y Bahía, aceleró la transición energética del país, pero impuso una exigente prueba a las redes de transmisión y distribución.
Según un análisis de la economista y exdirectora de la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (Aneel) Joisa Dutra, publicado en Folha de S.Paulo, el volumen efectivo podría ser todavía mayor. Un informe técnico del Operador Nacional del Sistema Eléctrico (ONS) estimó que las instalaciones solares no registradas en circuitos rurales y suburbanos de estados como Goiás y Mato Grosso aportaron hasta 14,6 GW adicionales en 2025.
Cortes de emergencia y nuevos esquemas de alivio
La inyección masiva de energía solar durante las horas de mayor radiación, combinada con períodos de bajo consumo durante fines de semana y festivos, genera sobreoferta y amenaza con alterar la estabilidad del sistema interconectado. Para evitar apagones y proteger la infraestructura, el ONS volvió a aplicar en los últimos días cortes preventivos a plantas de generación distribuida conectadas a las redes locales, un mecanismo que ya había debutado de forma extraordinaria durante el festivo de Corpus Christi.
Con el fin de afrontar este desafío de forma sistemática, el operador planea probar este año el Esquema Regional de Alivio de Generación (ERAG). El protocolo permitirá desconectar de manera automática y gradual la producción de granjas solares remotas en momentos críticos de exceso de oferta, adaptando la lógica de los tradicionales esquemas de alivio de carga (ERAC) utilizados para contener apagones en centros urbanos.
Impacto tarifario y reformas pendientes
Más allá de los aspectos técnicos de operación de la red, la expansión descentralizada plantea profundos desafíos económicos. Analistas regulatorios advierten que el modelo actual transfiere una parte desproporcionada de los costos fijos de red y de los subsidios sectoriales a los usuarios convencionales, afectando en especial a las familias de menores ingresos y a quienes alquilan viviendas sin posibilidad de instalar paneles solares.
Para asegurar una descarbonización justa, las autoridades de la Aneel y las empresas distribuidoras evalúan la modernización de los marcos tarifarios, tarifas horarias dinámicas y estímulos al almacenamiento con baterías en subestaciones regionales, herramientas clave para integrar la energía limpia sin comprometer la estabilidad económica ni eléctrica del país.