El presidente Luiz Inácio Lula da Silva afirmó este viernes 4 de septiembre que le dijo al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que Brasil no acepta la ingerencia de nadie en sus elecciones. La declaración fue hecha en una entrevista con la Rádio Progresso, de Juazeiro do Norte, en el estado de Ceará, a un mes de la primera vuelta de la elección presidencial de octubre.
Preguntado si veía posibilidad de interferencia estadounidense en el proceso electoral de este año, el presidente respondió:
"Si la hay, va a perder. Eso se lo dije a Trump. Nosotros no aceptamos la ingerencia de nadie en las elecciones. Y si entra, va a perder. Si la hay, va a perder", dijo Lula.
La llamada de una hora y veinte
Lula y Trump hablaron por teléfono a fines de agosto. La llamada duró una hora y 20 minutos y ocurrió después de una solicitud del presidente brasileño, según G1. El Palacio del Planalto describió el diálogo como de tono "amistoso y cordial". En la conversación, Trump preguntó por las elecciones de octubre, y Lula calificó de "infundadas" las justificaciones estadounidenses para los aranceles impuestos recientemente a productos brasileños.
Según fuentes de la diplomacia brasileña citadas por G1, Lula respondió que el proceso electoral brasileño marcha bien y de forma confiable. El planteo fue considerado casual y no representó un pedido de explicaciones a Brasil. Trump no hizo cuestionamientos sobre el sistema electoral ni sobre las urnas electrónicas. Asesores presentes en la conversación dijeron a la agencia Reuters que el tema electoral pasó solo de pasada.
Aranceles y negociaciones retomadas
Estados Unidos anunció recientemente dos aranceles adicionales sobre productos brasileños vendidos en su mercado: uno del 25%, con base en la interpretación de la Casa Blanca de que Brasil aplica prácticas desleales contra empresarios estadounidenses en seis sectores, como Pix, deforestación, propiedad intelectual y etanol, y otro del 12,5%, aplicado a decenas de países, incluido Brasil, por presunta falta de control sobre importaciones vinculadas al trabajo forzado. Como reacción, Brasil acudió a la Organización Mundial del Comercio (OMC), alegando trato discriminatorio.
Tras la llamada entre los presidentes, los dos países retomaron las negociaciones. Los ministros Mauro Vieira (Relaciones Exteriores) y Márcio Elias Rosa (Desarrollo, Industria y Comercio) se reunieron por video el lunes 31 con el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer. En una nota conjunta, las carteras afirmaron que Brasil no acepta el trato "discriminatorio" e "injusto" aplicado a sus productos y que sigue "abierto" al diálogo.
En la entrevista de este viernes, Lula dijo tener una buena relación con Trump y minimizó el efecto de los aranceles. "Si Estados Unidos no quiere comprarnos, ¿me voy a poner a llorar y a quejarme? No, voy a buscar a quien quiera comprar", afirmó. Según el presidente, los aranceles hicieron caer el comercio bilateral, pero las exportaciones brasileñas crecieron en 17 países, más de 10% en todos los países que visitó. "Necesitamos ser muy respetados. Mi relación con Trump es buena", completó.
La primera vuelta de la elección está fijada para el 4 de octubre, con posible segunda vuelta más adelante en el mes. En el frente comercial, el gobierno estadounidense dijo estar "a disposición" para conversar, pero no indicó si los aranceles serán revertidos. Diplomáticos brasileños dicen, en privado, que no esperan una reversión por decisión de la OMC, pero evalúan que la denuncia deja registrada la posición de Brasil ante la comunidad internacional.