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Ministro de Minas y Energía ve las tierras raras como activo estratégico de Brasil ante EE.UU. y China

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CFPor Camila Ferreira•26 de agosto de 2026•Fuentes: Folha de S.Paulo

En Belo Horizonte, los pasillos de Exposibram, el mayor congreso anual de minería del país, se llenaron de ejecutivos, mapas geológicos y maquetas de minas el lunes 24 de agosto, cuando el ministro de Minas y Energía, Alexandre Silveira, subió al escenario para contar lo que había escuchado en Washington. No era poca cosa: según el ministro, el propio Donald Trump y su equipo admitieron que "Estados Unidos perdió la carrera de los minerales críticos frente a China", una frase que Silveira repitió como quien sostiene una ventaja negociadora.

Silveira relató que pasó una hora en la Casa Blanca durante el viaje del presidente Lula a Washington en mayo, encuentro en el que funcionarios estadounidenses habrían mencionado la electrificación, la separación de minerales y la industria militar como áreas en las que Estados Unidos corre para alcanzar el dominio chino. El discurso, según reportó Folha de S.Paulo, defendía atraer capital extranjero para procesar el mineral en suelo brasileño, no solo extraerlo.

El argumento central del ministro fue directo: producir tierras raras en Estados Unidos cuesta más caro que hacerlo en Brasil, lo que dejaría a Washington sin otra alternativa que negociar con Brasilia. Sobre China, Silveira dijo creer que Pekín probablemente no tiene interés en invertir en la separación y el procesamiento de tierras raras en territorio brasileño, ya que domina la tecnología y cuenta con abundancia propia del material.

Un anuncio millonario horas antes del discurso

La declaración ganó peso con un anuncio hecho horas antes: el Departamento de Defensa de Estados Unidos destinó US$ 750 millones (unos R$ 3.800 millones) al vehículo que comprará carbonato mixto de tierras raras de la minera Serra Verde, en el estado de Goiás. Con esto, el paquete de inversiones previsto para el proyecto en el centro oeste brasileño suma US$ 1.500 millones (unos R$ 7.700 millones), incluidos US$ 300 millones en contratos de compra anticipada de la Defense Logistics Agency y US$ 500 millones en deuda bancaria.

El acuerdo de offtake, como se llama a la compra garantizada de producción futura, tiene una duración de quince años y establece un piso de precio para el neodimio, el praseodimio, el disprosio y el terbio, minerales críticos cuya cadena de extracción y procesamiento está hoy concentrada mayoritariamente en China. Serra Verde es la única mina de tierras raras en operación en Brasil, y su producción estaba hasta ahora comprometida con procesadores chinos en contratos a diez años, según la reportería de Folha.

Las declaraciones de Silveira en Belo Horizonte confirman un posicionamiento que el gobierno brasileño venía señalando: intentar establecerse como proveedor alternativo en una cadena mineral hoy dominada por China, en un momento en que Washington busca reducir su dependencia del rival asiático. Este relato se basa en la reportería de Folha de S.Paulo; otras fuentes no habían confirmado de forma independiente los detalles de las declaraciones del ministro al momento de esta publicación.

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