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Casi la mitad de los estudiantes de Brasil usa IA para estudiar, según el Pisa

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LCPor Luiza Campos•8 de septiembre de 2026•Fuentes: Folha de S.Paulo, G1

Mientras las escuelas brasileñas guardan bajo llave los celulares de los alumnos, casi la mitad de los jóvenes de 15 años del país ya estudia conversando cada semana con un chatbot de inteligencia artificial. Lo muestra el informe Pisa 2025, divulgado el martes (8) por la OCDE: el 48% de los estudiantes brasileños usa herramientas como ChatGPT al menos una vez por semana para aprender, frente al 46% de promedio de la OCDE, el grupo integrado en su mayoría por economías ricas que aplica la prueba. Es la primera vez que el examen mide este hábito. Los datos fueron reportados por G1.

Algo de contexto: el Pisa funciona como un chequeo educativo aplicado cada tres años a jóvenes de 15 años en decenas de países, con pruebas de matemáticas, lectura y ciencias (en 2025, ciencias fue el área de profundización) y cuestionarios sobre la vida escolar. En IA, la mayor diferencia entre Brasil y el promedio de la OCDE aparece en la búsqueda rápida sobre un tema nuevo: 40% de los brasileños recurre al chatbot para eso, frente a 31% del promedio, el mayor contraste entre todos los usos medidos. Resumir un texto escolar con IA es hábito de 31% de los brasileños, casi empatado con el 30% del promedio. A la hora de escribir una redacción entera, Brasil usa menos IA que el grupo: 27%, frente a 29%. Y 11% dicen no recurrir nunca a la tecnología para tareas escolares, proporción menor que el 14% del promedio.

El uso intenso ocurre en un país que endureció las reglas contra el celular en la escuela. Según Folha de S.Paulo, la proporción de alumnos en escuelas que prohíben el aparato más que se duplicó en tres años, de 37% en 2022 a 81% en 2025, por efecto de la política iniciada en enero de 2025; en el promedio de la OCDE, el salto fue de 34% a 49%. La OCDE considera la prohibición una de las medidas más eficaces contra la distracción digital: en escuelas con veto, los alumnos tienen alrededor de 13% menos probabilidades de reportar distracción durante las clases, en el promedio de los países de la organización. El veto, sin embargo, cubre el aula, y la tarea se hace en casa, donde vive el chatbot. La escuela brasileña también llegó tarde a la infraestructura digital: el Índice de Capacidad Digital de las Escuelas del Pisa ubica al país por debajo del promedio internacional en puntos como la existencia de una plataforma de enseñanza en línea eficaz y la habilidad técnica y pedagógica de los profesores para integrar dispositivos digitales.

Para el investigador Ernesto Martins, del centro de estudios Iede, todavía no es posible medir el impacto de estas herramientas en el aprendizaje. Un punto que destaca es el patrón de lectura apresurada identificado por el Pisa 2025: alumnos que responden de forma rápida y superficial y, por eso, fallan en lo que exigiría más atención.

"El mundo en que vivimos hoy, de inteligencia artificial y lectura más dinámica (con redes sociales y otros aspectos), puede estar afectando a los lectores menos competentes y tener un impacto global en el aprendizaje, no solo en lectura, sino en otras disciplinas también. El propio informe de la OCDE lo discute, y creo que debemos reflexionar sobre este escenario", afirma Martins.

Lo que todavía no sabemos

Los números son autoinformados por adolescentes, con todo el margen de error que eso implica, y, al ser la primera medición, no hay serie histórica para comparar. Nada en la encuesta prueba que la IA ayude o perjudique el aprendizaje. También conviene seguir el dinero: chatbots como ChatGPT, de OpenAI, son gratuitos porque el negocio de estas empresas es convertir el hábito en suscripción de pago. Un alumno que aprende a estudiar con IA a los 15 años es un cliente potencial a los 25, y las fabricantes lo saben.

Qué hacer con esto

Para familias y profesores, la pregunta útil es para qué usa el alumno el chatbot: investigar un tema nuevo es un perfil; entregar una redacción entera escrita por la IA es otro, y los propios datos del Pisa muestran que lo segundo es menos común en Brasil que en el promedio de los países ricos. Dos frentes merecen atención en los próximos años: si el debate sobre la prohibición del celular se extiende a la IA en el aula, y cómo responderán las redes de enseñanza al diagnóstico de baja capacidad digital. La próxima edición del Pisa, en 2028, podrá empezar a mostrar si un hábito que ya alcanza a casi la mitad de los adolescentes deja huella en las notas.

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