El colapso de un glaciar en las alturas del Himalaya desató una violenta riada de lodo y rocas que impactó varias aldeas del distrito de Solukhumbu, en Nepal. La crecida en la cuenca del río Bhote Koshi destruyó viviendas, puentes peatonales y redes de suministro eléctrico, dejando decenas de heridos y obligando a la evacuación urgente de pobladores y excursionistas en la región del Everest.
Efectivos del Ejército de Nepal y de la Policía Armada acudieron con helicópteros y cuadrillas de rescate terrestre a la localidad de Thame y comunidades aledañas. De acuerdo con informes de CNN Brasil y autoridades locales de defensa civil, las fuerzas de seguridad atendieron a decenas de heridos y evacuaron a 31 turistas extranjeros atrapados en las rutas de montaña, trasladando a los casos de mayor gravedad a hospitales de Katmandú.
Cambio climático y fragilidad en los valles de montaña
Evaluaciones preliminares del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de la Montaña señalan que la catástrofe fue provocada por el desbordamiento violento de un lago glaciar, un fenómeno conocido como GLOF por sus siglas en inglés. El calentamiento global acelera el retroceso de los glaciares en la cordillera, acumulando grandes volúmenes de agua tras diques naturales de sedimentos que ceden de manera repentina.
Mientras el personal de socorro distribuye alimentos, mantas y tiendas de campaña en las laderas de Solukhumbu, expertos en clima insisten en la instalación de sistemas de alerta temprana y obras de drenaje preventivo en las lagunas glaciares más inestables. Reforzar el monitoreo satelital y construir infraestructuras adaptadas representan medidas indispensables para resguardar a las poblaciones del alto Himalaya.