El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes (28) que prepara una orden para permitir que ganaderos y agricultores procesen sus propios alimentos, en un ataque directo a los grandes frigoríficos del país. Sin citar nombres, dijo que cuatro empresas hacen que los productores estadounidenses tengan "una vida miserable". Entre ellas está JBS USA, el brazo estadounidense de la brasileña JBS, el mayor frigorífico del mundo. Según Reuters, Cargill, Tyson Foods, JBS USA y National Beef Packing controlan cerca del 85% del procesamiento de carne en EE.UU.. Ninguna de las cuatro respondió a los pedidos de comentario de la agencia.
Trump no informó cuándo se anunciará la orden, pero dijo haber autorizado la elaboración de documentos legales para romper lo que calificó como un "poderoso monopolio".
"Desde hace años escucho que enfrentan un enorme problema con las grandes procesadoras, que muchos consideran un monopolio nefasto", escribió Trump en su red social.
La secretaria de Agricultura de EE.UU., Brooke Rollins, adelantó que habrá "grandes anuncios" sobre el procesamiento de carne vacuna a partir del lunes (31), incluida la ampliación de la capacidad de los ganaderos para vender productos entre estados, apoyo a pequeños frigoríficos y la cancelación de "orientaciones desactualizadas".
Carne cara y el hato más bajo en 75 años
La ofensiva ocurre meses antes de las elecciones de medio mandato de noviembre, con el precio de los alimentos presionando al gobierno. Según el Bureau of Labor Statistics, la libra (unos 454 gramos) de carne molida llegó a US$6,82 en junio de 2026, un alza del 79% frente a comienzos de 2019. El aumento refleja la caída de la oferta: el hato estadounidense está en su nivel más bajo en 75 años, y Washington suspendió en 2025 la mayor parte de las importaciones de ganado mexicano por el gusano barrenador del Nuevo Mundo, un parásito que infesta el ganado.
Para aliviar el mercado interno, Trump firmó el miércoles (26) una cuota de 300.000 toneladas de recortes magros y cortes de carne vacuna, la materia prima de la carne molida, con arancel reducido. La medida rige del 1 de septiembre al 30 de noviembre de 2026: dentro de la cuota, el arancel baja del actual 26,4% a US$44 por tonelada, según el Ministerio de Agricultura y Ganadería (Mapa) de Brasil. El Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA) prevé una caída de cerca del 4% en la producción estadounidense de carne vacuna en 2026 frente a 2025.
El Mapa afirmó este viernes que Brasil puede capturar buena parte de ese volumen. El país no tiene una cuota específica de carne vacuna en EE.UU. y, por eso, puede disputar el volumen ampliado, que también abarca a Paraguay e Irlanda. "La ventaja económica de la cuota es significativa y Brasil está en condiciones de beneficiarse de gran parte de ella", dijo la cartera, que no estimó cuánto del total puede quedar con exportadores brasileños. Washington vigilará los precios: si los productos importados no se venden al menos un 25% por debajo del precio de mercado, EE.UU. puede retirar la parte restante de la cuota.
Del lado estadounidense, la promesa de Trump es dar al ganadero un poder de negociación que hoy está concentrado en cuatro frigoríficos, y al consumidor, carne molida más barata en vísperas de la elección. Del lado brasileño, la cuota abre una ventana de tres meses para que los exportadores amplíen las ventas al mercado que mejor paga por la proteína, mientras JBS, que procesa carne dentro de EE.UU., espera el diseño final de la orden contra los grandes frigoríficos para medir el impacto sobre su operación.