La brasileña UCB Power y Jinko ESS, filial en Brasil de la china JinkoSolar, firmaron un memorando de entendimiento para nacionalizar la producción de sistemas de almacenamiento de energía en el país. La información fue publicada este viernes (28) por Painel S.A., la columna de negocios de Folha de S.Paulo. El objetivo del acuerdo es el LRCAP-BESS, la subasta pública de reserva de capacidad para almacenamiento prevista para diciembre.
Según Folha, el memorando prevé evaluar las condiciones para industrializar en Brasil las soluciones de almacenamiento de Jinko ESS, con requisitos de contenido local. La cadena queda así definida: la tecnología y el diseño de los sistemas llegan de la matriz china, y la fabricación correspondería a UCB Power. Cumplir con el contenido local amplía la posibilidad de que ambas participen en proyectos que exigen productos nacionalizados, incluidos los que deben surgir de la subasta de diciembre.
UCB Power es un fabricante brasileño de sistemas de almacenamiento con plantas en Manaus (Amazonas) y Extrema (Minas Gerais). En 2024, el medio local TV Uai informó que la empresa crecía en promedio 20% al año y que había firmado un memorando similar con la estadounidense Powin, orientado a baterías de gran porte, por encima de 30 megavatios (MW), también con miras a la subasta de Aneel, el regulador eléctrico brasileño. El acuerdo con Jinko ESS muestra que la compañía sigue buscando un socio tecnológico extranjero para escalar la producción local.
Mercado pequeño, apuesta grande
El mercado brasileño de almacenamiento todavía es pequeño frente a su potencial. Según cifras citadas por TV Uai en 2024, el país tenía alrededor de 660 MW instalados, mientras el mundo había incorporado 155 GW el año anterior. Absae, la asociación brasileña del sector, estimaba entonces que una subasta con 2 GW de potencia y 8 GWh de capacidad podría atraer hasta R$ 40.000 millones en inversiones hasta 2030. Las reglas finales del certamen de diciembre determinarán el tamaño real de esa demanda.
Para los productores, el memorando abre el camino hacia una cadena nacional de baterías de gran escala, con fábricas, proveedores y empleos en Brasil en lugar de importaciones directas desde China. Para el consumidor, el efecto es indirecto y depende de la subasta: los sistemas de almacenamiento guardan la energía solar y eólica generada fuera de las horas pico y la entregan cuando la red más la necesita, lo que tiende a reducir el riesgo de desabastecimiento y la presión sobre las tarifas en los horarios de mayor consumo.