Líderes de todo el mundo llegarán la próxima semana a Nueva York para la 81ª Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en un momento de guerras en curso y de disputas abiertas entre las grandes potencias. Por tradición, Brasil abre la serie de discursos. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), hablará el martes (22) y usará el discurso para defender que los países extranjeros no intervengan en los asuntos internos de otras naciones, según adelantó este miércoles (16) el Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño.
El tema fue confirmado en una rueda de prensa en el Palácio Itamaraty, en Brasilia, por el embajador Carlos Márcio Cozendey, secretario de Asuntos Multilaterales Políticos. Dijo esperar también una defensa firme del multilateralismo, "en función del momento del gobierno" y ante el escenario de escalada de conflictos internacionales, según el diario Folha de S.Paulo. El texto del discurso corresponde a la Presidencia y todavía puede cambiar hasta el último momento, señaló el diplomático.
"[El presidente debe] defender, como ha defendido, negociaciones de paz en las diversas esferas, el derecho internacional humanitario y, sin duda, la no injerencia en acciones internas de otros países"
Para Brasil, el momento le da al discurso un peso electoral directo. La intervención llega en vísperas de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, y el gobierno teme que Estados Unidos actúe para beneficiar a Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal, probable adversario del petista en una eventual segunda vuelta, según pudo averiguar la Folha. Si Lula no es reelecto en octubre, esta será probablemente la última vez que el presidente de 80 años hable ante la Asamblea General, que reúne cada año a jefes de Estado y de gobierno.
Mensaje indirecto a Washington
La lectura de respuesta indirecta al presidente estadounidense, Donald Trump, no es casual. La semana pasada, el republicano dijo mantener una "buena relación" con Brasil sin citar a Lula y afirmó haber ayudado a elegir líderes en América Latina ante el avance de la derecha en la región, informó la Folha. Este miércoles, el Departamento de Estado divulgó un documento que incluye a Brasil entre los países productores o de tránsito de drogas ilícitas y en el que Trump afirma ante el Congreso estadounidense que el gobierno brasileño fracasó al enfrentar al PCC (Primeiro Comando da Capital) y al Comando Vermelho, según CNN Brasil. Trump ya había clasificado a las dos facciones como entidades terroristas, medida que Brasilia consideró un atentado contra la soberanía brasileña. Lula, por su parte, defendió el sistema electoral brasileño en una llamada telefónica con Trump a fines de agosto y, según el sitio Metrópoles, dijo haber alertado al estadounidense para que no intente intervenir en las elecciones brasileñas.
El gobierno también ha repudiado públicamente cualquier injerencia extranjera, incluidos los aranceles extra que EE.UU. aplicó a productos brasileños, según CNN Brasil. En la rueda de prensa, Cozendey dijo que el presidente tenderá a citar las acciones de Brasil contra el crimen organizado y los acuerdos de cooperación firmados, incluso con Estados Unidos. "Imagino que abordará este asunto por el aspecto de lo que Brasil está haciendo en esa área y el grado de cooperación internacional que pueda existir", afirmó el embajador.
Agenda corta en año electoral
Lula llega a Nueva York el domingo (20) y vuelve a Brasil apenas termine el discurso, el martes (22). El lunes (21) está reservado para reuniones bilaterales, entre ellas la confirmada con el secretario general de la ONU, António Guterres. Existe la posibilidad de un encuentro a pedido del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, una de las principales figuras de oposición a Trump; la Folha supo que el gobierno brasileño evalúa pros y contras del compromiso, y no está previsto ningún encuentro con Trump. La comitiva será reducida, con cuatro ministros, Mauro Vieira (Relaciones Exteriores), Esther Dweck (Gestión e Innovación), Sônia Guajajara (Pueblos Indígenas) y Raquel Barros (Igualdad Racial), además del asesor especial Celso Amorim. La razón, según el equipo presidencial citado por CNN Brasil, es el calendario de la campaña: en 2025, la delegación brasileña superó las 100 personas y gastó más de 4,3 millones de reales en viáticos, hospedajes y alquiler de vehículos, según datos del portal de Transparencia. El propio discurso, adelantó el Itamaraty, no traerá un balance de gobierno.