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La CAR-T humanizada brasileña avanza en fase preclínica y podría abaratar la terapia en el SUS

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PCPor Paula Cardoso•30 de agosto de 2026•Fuentes: A TARDE, G1

Investigadores del Instituto Nacional de Cáncer (INCA) de Brasil, en colaboración con la Fiocruz y la Universidad de Brasilia (UnB), desarrollaron dos versiones humanizadas de la terapia CAR-T y las validaron en pruebas de laboratorio y en ratones, según un estudio publicado en la revista Frontiers in Immunology. La propuesta es abrir el camino para producir en Brasil, con un costo menor, uno de los tratamientos más avanzados contra el cáncer, hoy disponible solo en la red privada por valores entre R$ 2 millones y R$ 2,7 millones por paciente.

Los resultados divulgados hasta ahora son preclínicos, es decir, la tecnología aún no fue probada en seres humanos. Ese es el punto que separa lo que ya está comprobado de lo que todavía es una promesa, y los propios investigadores hacen esa salvedad en el artículo que publicaron en G1.

Lo que mostraron las pruebas

En los ensayos de laboratorio, las dos versiones, bautizadas como H1 y H2, eliminaron células cancerosas con la misma eficiencia de la terapia original, incluso cuando la proteína CD19, el blanco del ataque al tumor, estaba presente en cantidad reducida en la superficie de las células enfermas. Los investigadores también observaron la formación de células de memoria, esenciales para que el efecto del tratamiento dure más tiempo en el organismo.

En los experimentos con ratones, la versión H1 controló el cáncer de forma duradera y mantuvo a los animales vivos por un tiempo comparable al de la terapia convencional. La H2 mostró una unión más débil al CD19 y señales de agotamiento de las células de defensa. Por eso, la H1 fue elegida como la candidata para avanzar hacia los ensayos clínicos en humanos.

La terapia CAR-T es considerada el quinto pilar del tratamiento oncológico. En ella, las células de defensa del propio paciente se recolectan, se reprograman genéticamente para reconocer el tumor y se devuelven al cuerpo. Su impacto ya fue medido en pacientes: antes del CAR-T, las personas con linfoma difuso de células B grandes refractario tenían una tasa de respuesta del 26%, con un 7% de remisión completa y una supervivencia mediana de seis meses, según la mayor revisión internacional sobre el tema. Un estudio publicado este año en Blood Advances mostró que, tras el CAR-T, la supervivencia global a tres años pasó del 10% al 59%, y la supervivencia libre de progresión, del 6% al 48%.

Por qué la versión brasileña puede costar menos

Dos barreras encarecen la terapia: los vectores virales usados en la producción y la proteína de reconocimiento, derivada de un anticuerpo de ratón. El equipo brasileño sustituyó el vector viral por un sistema no viral y modificó la molécula para hacerla más parecida a una proteína humana, lo que reduce el riesgo de que el sistema inmune del paciente rechace las células modificadas. Según el diario A TARDE, la investigación contó con el apoyo de Decit-CNPq, FAPDF, Capes, Faperj y del programa Inova Fiocruz.

En la práctica, nada cambia de inmediato para el paciente. La oferta de la terapia en el SUS, el sistema público de salud de Brasil, depende de etapas que aún vendrán: ensayos clínicos en humanos, registro en la Anvisa (la agencia reguladora sanitaria) y evaluación de la Conitec, la comisión que decide qué tratamientos incorpora el sistema público. Quienes conviven con leucemias o linfomas deben hablar con su oncólogo sobre las opciones ya aprobadas en Brasil y sobre la posibilidad de participar en ensayos clínicos con CAR-T en curso en el país.

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