La minorista brasileña Casas Bahia reveló en la petición inicial de su proceso de recuperación judicial, presentada el 16 de agosto, una deuda bancaria de 7.030 millones de reales sumada a 2.016 millones de reales en obligaciones vinculadas a cuotas senior de FIDCs, fondos brasileños de inversión en derechos de crédito, según el diario Valor Econômico. El dato expone la dependencia de la cadena de estos fondos para seguir financiando su "crediário", el sistema de pago a plazos (carnê) que los consumidores brasileños usan desde hace décadas para comprar electrodomésticos y electrónicos.
Además de esa deuda, la petición incluye contratos financieros y comerciales por más de 10.000 millones de reales que contienen cláusulas de vencimiento anticipado, es decir, que podrían obligar a la empresa a pagar de inmediato justamente a raíz de la solicitud de recuperación, según Valor. En total, el proceso abarca 17.300 millones de reales en deudas con cerca de 28.000 acreedores, de acuerdo con el periódico O Globo.
Otros 11.000 millones de reales fuera del proceso
O Globo reveló que, además de la deuda incluida en la petición, Casas Bahia arrastra otros 11.000 millones de reales en obligaciones clasificadas como "extraconcursales", que por ley quedan fuera del proceso de recuperación judicial. Esa deuda corresponde principalmente a bancos, fondos de inversión y proveedores de electrodomésticos, lo que eleva la deuda total de la minorista a unos 28.000 millones de reales. Entre los montos citados figuran 4.100 millones de reales al banco Bradesco (incluida su financiera Digio), 2.400 millones al Banco do Brasil, 165 millones a la fabricante Whirlpool y 140 millones a la fabricante Atlas, además de 1.000 millones en el impuesto estatal ICMS y 49 millones en impuestos federales PIS/Cofins.
La abogada Tatiana Flores, socia del bufete LDCM Advogados, explicó a O Globo que esas deudas quedan fuera de la recuperación porque están garantizadas por cesión fiduciaria de derechos de cobro: un banco o proveedor otorga crédito y, a cambio, retiene una parte del flujo futuro de cobros de la minorista como garantía, un mecanismo habitual en el retail brasileño.
Casas Bahia ya venía utilizando un FIDC ligado a su cartera de crédito a plazos como fuente de financiamiento antes incluso de la solicitud de recuperación judicial, como parte de un plan de transformación más amplio orientado a seguir expandiendo el crédito al consumidor mientras controla el riesgo de impago, según el medio especializado NeoFeed. El crédito a plazos sigue siendo un pilar comercial de la cadena, sobre todo entre consumidores de menores ingresos que dependen de él para comprar bienes del hogar.
En una conferencia de resultados el 17 de agosto, el presidente de Casas Bahia, Renato Fraklin, dijo que el proceso de recuperación judicial de la empresa es una herramienta para "fortalecer la continuidad de la operación" y lo resumió como "un ajuste de rumbo, no un cambio de destino". El ejecutivo atribuyó el deterioro del escenario desde abril a factores como la presión inflacionaria y la volatilidad de tasas de interés vinculadas a la guerra, la incertidumbre electoral en Brasil y el endurecimiento del crédito a los hogares, afectados por tasas altas y un nivel de endeudamiento elevado. La Justicia de São Paulo concedió a la empresa protección temporal contra la ejecución de deudas la semana pasada, aunque la solicitud de recuperación aún no fue aceptada formalmente: un peritaje determinará qué deudas están realmente sujetas al proceso.