En cualquier ticket de supermercado de Brasil, buena parte de lo que paga el consumidor es impuesto que no aparece detallado en ninguna parte: queda oculto en el precio del anaquel. Revertir esa lógica, haciendo explícito para el consumidor el costo de los tributos, es una de las promesas de la reforma tributaria del consumo promulgada en diciembre de 2023, que hoy está en fase de implementación. Este jueves (10), cerca de 100 economistas, académicos, empresarios y exautoridades económicas divulgaron una carta-manifiesto dirigida a los candidatos a la Presidencia para pedir apoyo a la continuidad de la reforma, según informaron g1 y el portal Vero Notícias.
Entre los firmantes están Armínio Fraga, expresidente del Banco Central; Andrea Calabi, expresidente del Banco de Brasil y del BNDES; el empresario Jorge Gerdau; el exministro de Hacienda Maílson da Nóbrega; Vanessa Canado, exasesora especial del Ministerio de Economía para la reforma tributaria en el gobierno de Jair Bolsonaro; y Rodrigo Maia, expresidente de la Cámara de Diputados. La presencia de nombres ligados a gobiernos de partidos distintos respalda el argumento central del documento: para el grupo, la reforma es una "conquista del Estado brasileño, no de un gobierno o partido político específico".
Lo que dice la carta
Los especialistas califican la reforma como un "gran avance institucional que corrige distorsiones que perjudican sobremanera la productividad, la competitividad y el potencial de crecimiento" del país. El centro del modelo es el IVA Dual: la CBS, del gobierno federal, y el IBS, de estados y municipios, dos impuestos no acumulativos sobre el consumo que sustituirán al PIS, la Cofins, el ICMS y el ISS. Para los firmantes, el diseño "incorpora lo mejor de la experiencia internacional en la tributación de bienes y servicios" y fue posible gracias al avance brasileño en las facturas electrónicas y los medios de pago electrónicos.
"En ese contexto, las propuestas que defiendan su revocación o suspensión son vistas con gran preocupación, pues generan inseguridad y comprometen los beneficios esperados de la reforma", dice el documento.
Entre los efectos esperados, la carta enumera la simplificación de la estructura tributaria y la reducción de costos para las empresas, la desoneración total de inversiones y exportaciones, la caída de la evasión y el fraude, el fin de la guerra fiscal entre los entes de la federación y un sistema más progresivo, con devolución de parte de los tributos a las familias de bajos ingresos. Los firmantes admiten que hay "costos de transición", pero consideran que los efectos de largo plazo son "inequívocamente positivos". Según g1, la expectativa del Ministerio de Hacienda es que la reforma impulse el PIB en hasta 20,2% en 15 años.
Lo que dicen los candidatos
En su plan de gobierno, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT), candidato a la reelección en los comicios de octubre, sostiene que la reforma amplía la transparencia, acaba con la acumulatividad y elimina la guerra fiscal, y cita la exención de la canasta básica de alimentos y un mecanismo de cashback para las familias más pobres. Por su parte, Flávio Bolsonaro (PL) promete la "revisión y el redimensionamiento" de la reforma. "Vamos a corregir sus distorsiones, reducir el IVA, hoy proyectado en uno de los niveles más altos del mundo, y asegurar la no acumulatividad, para que no se cobre impuesto sobre impuesto", dice el programa del candidato.
La petición final de la carta es directa: "pedimos respetuosamente su apoyo para la continuidad de la implementación de la Reforma Tributaria del Consumo". De vuelta en la caja del supermercado, lo que está en juego es la promesa de un recibo que muestre, línea por línea, cuánto impuesto pagó el consumidor. Que ese papel llegue a las manos del brasileño depende ahora del rumbo que la elección presidencial de octubre imprima a la implementación de la reforma.