Dos policías militares fueron detenidos en flagrancia la mañana de este lunes (24), sospechosos de robar a tres jóvenes a mano armada y de violar a una adolescente de 17 años en la zona este de São Paulo. Según la Policía Civil, encargada de las investigaciones en Brasil, los agentes estaban fuera de servicio cuando ocurrieron los crímenes, durante la madrugada, y fueron reconocidos por las víctimas en la comisaría 24ª, en el barrio de Ponte Rasa, donde se registró el caso. La Policía Militar es la fuerza uniformada que patrulla las calles.
Según el portal G1, los policías fueron identificados como Victor Miguel Sebastião da Silva y Willian Santana Santos. El diario Metrópoles informó que ambos integran la 2ª Compañía del 2º Batallón de Policía Militar Metropolitano, unidad que opera en la zona este de la ciudad.
Las víctimas, dos jóvenes de 17 y 18 años y un muchacho de 19, contaron a la policía que estaban en una fiesta en una gasolinera de la avenida Itaquera cuando aceptaron que dos hombres los llevaran en un Volkswagen Fox gris. El grupo pasó antes por un restaurante de comida rápida cerca de la avenida Jacu-Pêssego, hasta que el recorrido cambió: uno de los hombres sacó un arma de fuego, anunció el robo e impidió que los tres salieran del auto. Las jóvenes entregaron sus celulares, mientras el muchacho logró esconder el suyo.
El vehículo siguió hacia una zona desierta cerca del Parque Jacuí, en Jardim Pantanal, en el extremo este de la ciudad. Allí, según el parte policial, el sospechoso armado ordenó al otro hombre salir del auto con la joven de 18 años y el muchacho, se quedó a solas con la adolescente y la obligó a tener relaciones sexuales bajo grave amenaza. "Dijo que iba a disparar si ella no hacía lo que él mandaba", contó la hermana de la víctima a G1. Después del crimen, la pareja aún recorrió la zona con los jóvenes antes de abandonarlos; el trío encontró una patrulla de la Policía Militar y pidió ayuda.
Reconocimiento y detención
Durante el registro del caso, los policías constataron que el auto descrito por las víctimas pertenecía a un policía militar que iniciaría su turno aquella mañana. El comandante de la compañía llevó a los dos agentes a la comisaría 24ª, donde las tres víctimas los reconocieron personalmente, sin saber que los sospechosos eran policías. Uno fue señalado como coautor del robo; el otro, como autor del robo y de la violencia sexual. La comisaria ordenó la detención de ambos, en un acto acompañado por un oficial de la Corregiduría. Según Folha de S.Paulo, los dos fueron llevados a la prisión militar Romão Gomes, en la zona norte.
En un comunicado, la Secretaría de Seguridad Pública afirmó que la Policía Militar "no tolera desvíos de conducta" y actuó con firmeza al presentar a los agentes ante la Policía Civil. El caso se investiga mediante una pesquisa interna militar y también por la Policía Civil. La adolescente pasó por un examen forense, según la familia, que dice temer represalias tras la difusión del caso.