La temperatura del Pacífico ecuatorial llegó a +2,0°C por encima de la media el 14 de septiembre, el umbral que clasifica a El Niño como "muy fuerte", según un boletín difundido el miércoles (16) por ClimaInfo, organización brasileña dedicada al debate climático, y recogido por CNN Brasil. La NOAA, agencia de océanos y atmósfera de Estados Unidos, calcula una probabilidad superior al 90% de que el fenómeno se mantenga en ese nivel entre septiembre y enero. Sus efectos ya dividen al país: la ciudad de São Paulo vive el septiembre más lluvioso de su historia, mientras el río Branco, en el estado de Roraima, corre por debajo de los mínimos históricos.
Lluvias récord en el Sur y el Sudeste
En 14 días, la estación Mirante de Santana, en la capital paulista, registró 253,8 mm, el septiembre más lluvioso desde 1943, cuando empezaron las mediciones, y el triple de la media de todo el mes, según el INMET, el instituto de meteorología de Brasil. Las estaciones de Bragança Paulista, Registro e Iguape ya superaron sus récords del mes. CNN Brasil informó de dos muertos y un desaparecido en el estado de São Paulo, donde la ciudad de Eldorado, en el Valle del Ribeira, quedó completamente inundada. El boletín de ClimaInfo, citando a las defensas civiles estaduales, contabiliza al menos ocho muertos en la Gran São Paulo y cuatro en Paraná, donde más de 21 mil personas fueron afectadas en 76 municipios. La defensa civil de São Paulo atribuye las tormentas a El Niño, y un nuevo ciclón extratropical puede traer temporales a nueve estados a partir del domingo (20).
La perspectiva apunta a más lluvia en la misma dirección. El Panel El Niño, mantenido por el INPE, el instituto espacial de Brasil, junto a otros organismos federales, prevé precipitaciones por encima de la media en el Sur y en parte de São Paulo hasta noviembre. En Rio Grande do Sul, el estado más austral, el exceso de agua en el suelo puede llegar a 150 mm en octubre. En el resto del Sudeste, la lluvia debe quedar por encima de la media en São Paulo, con tormentas aisladas en el norte de Minas Gerais y en Espírito Santo.
Sequía en el Norte y el Nordeste
En el Norte, el efecto es el opuesto. El río Branco bajó 22 cm en una semana y llegó a 93 cm en Boa Vista, la capital de Roraima, por debajo de los mínimos históricos del periodo y 250 cm menos que en la misma fecha de 2016. En Caracaraí, el río también está en el mínimo histórico de la estación. El Servicio Geológico de Brasil ve muy pocas chances de recuperación en los próximos meses: entre julio y agosto llovió apenas el 45% de lo esperado en la cuenca. El gobierno de Roraima decretó emergencia por 180 días. En la mayor parte de la Amazonia, la vazante, la temporada de aguas bajas, sigue dentro del patrón, pero se aceleró: el Purus cayó 120 cm en Beruri, el Solimões 111 cm en Manacapuru y el Negro 104 cm en Manaus.
Según el INMET, el escenario de sequía debe persistir en el Norte y el Nordeste hasta noviembre. En el Nordeste, el déficit de agua en el suelo debe alcanzar 150 mm en Ceará, en el centro-norte de Piauí y en el oeste de Rio Grande do Norte, Paraíba, Pernambuco y Alagoas.
El Niño es un fenómeno natural que calienta el Pacífico y desordena los patrones de vientos y lluvias, pero este episodio ocurre sobre un planeta más caliente. El índice de la NOAA ya descuenta el calentamiento de fondo del océano tropical, por lo que los 2 grados medidos corresponden al fenómeno en sí. Científicos escuchados por ClimaInfo recuerdan que los estudios de atribución aún deben confirmar el peso de El Niño en cada evento, aunque una atmósfera más húmeda tiende a intensificar las lluvias extremas. Mientras tanto, la respuesta avanza por dos vías: el decreto de emergencia de Roraima y el monitoreo federal de las cuencas, aunque los registros federales de población afectada, alimentados por los municipios, suelen llegar días o semanas después de los eventos.