Las microempresas y pequeñas empresas brasileñas adheridas al Simples Nacional, el régimen simplificado de impuestos para pequeños negocios, tienen hasta el fin de septiembre, diez días a partir del anuncio, para elegir entre el sistema "híbrido" de recaudación de los nuevos impuestos al consumo y el modelo tradicional, el Simples "puro". La exigencia figura en una resolución del comité que gestiona el régimen (CGSN), y la elección de este mes vale para las ventas del primer semestre de 2027. La regla deriva de la reforma tributaria del consumo aprobada en 2023, que creó la CBS y el IBS.
En el híbrido, la empresa sigue en el Simples para los demás tributos, pero pasa a pagar la CBS, el impuesto federal que sustituye a PIS y Cofins, y el IBS, que reparten estados y municipios en lugar de ICMS e ISS. Con ello, puede aprovechar créditos sobre sus compras y transferir créditos a sus clientes empresariales. En el puro, mantiene el esquema actual: sin créditos que tomar ni transferir.
La posición en la cadena decide
La cuenta depende de dónde está la empresa en la cadena productiva, explicó a g1 el abogado tributarista Rodrigo Totino, socio de MBT Advogados Associados. Quien compra y vende a otras empresas tiende a ganar con el híbrido, porque genera créditos que sus compradoras pueden usar. Quien vende directo al consumidor final tiende a quedarse en el puro. Juliano Neves, subsecretario de Gestión Corporativa de la Receita Federal, dijo a g1 que la mayoría de las empresas del Simples vende directo al consumidor final y que en esos casos no hace falta optar por el híbrido.
La decisión tampoco es definitiva. Según la Receita Federal, quien elija el híbrido en septiembre y se arrepienta podrá revisar la opción después de que el Senado defina la alícuota de la CBS. El secretario de la Receita, Robinson Barreirinhas, afirmó el viernes (18), según SpaceMoney, que existe un entendimiento con el comité gestor del IBS para permitir esa revisión y que los senadores pueden decidirlo hasta fin de año. En marzo la ventana se abre de nuevo, con validez para el segundo semestre de 2027, y la opción puede cancelarse hasta el 30 de noviembre.
Cuántas empresas y qué cambia
El Simples Nacional reunía 7,35 millones de empresas a fines de 2025, sin contar a los MEI (microemprendedores individuales) ni a los nanoemprendedores, el 28,6% de las empresas activas del país, según datos de la Receita citados por g1. Migrar al híbrido trae más trabajo: facturas más detalladas, control de créditos por proveedor y, desde 2028, el split payment, que retiene el impuesto en el momento del pago electrónico y elimina la posibilidad de aplazar la recaudación. "Dejar esa evaluación para los últimos días puede aumentar mucho el riesgo de una decisión equivocada", evaluó Welinton Mota, director tributario de Confirp Contabilidade.
Para el dueño del negocio, el criterio práctico es el cliente: vender a otras empresas tiende a favorecer generar créditos para las compradoras, mientras atender al consumidor final permite esperar la definición de las alícuotas. Para el consumidor, el efecto llega por el precio: en el híbrido el impuesto recae solo sobre el valor agregado en cada etapa, porque los créditos se compensan a lo largo de la cadena, y en el puro la carga sigue incrustada en el precio como hoy.