El gobierno de Donald Trump se prepara para revocar las visas de negocios y turismo de hasta 200.000 extranjeros que solicitaron o están en proceso de pedir asilo en Estados Unidos, según documentos obtenidos por la Associated Press y dos funcionarios del gobierno estadounidense, informó este lunes (24) el portal brasileño G1. Si se adopta, la medida será la mayor revocación colectiva de visas de la historia del país y deberá enfrentar impugnaciones en la Justicia.
El Departamento de Estado debe anunciar en las próximas semanas la revocación de las llamadas visas B1 y B2 emitidas entre 2016 y 2026. La B1 se concede normalmente para viajes de negocios y la B2 para turismo, visitas familiares o tratamiento médico. La acción se realizará en coordinación con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por su sigla en inglés).
"Estamos trabajando con el DHS para identificar y revocar las visas de no inmigrantes de extranjeros que entraron en Estados Unidos diciendo que serían visitantes de corta duración, pero que luego solicitaron asilo para permanecer en el país de forma permanente", dijo Tommy Pigott, portavoz del Departamento de Estado. No informó cuántas visas podrían ser revocadas y señaló que la cifra aún puede cambiar, ya que el proceso será gradual.
Según los funcionarios escuchados por la AP, que hablaron bajo condición de anonimato porque las revocaciones aún no fueron finalizadas, la pérdida de la visa no significa deportación inmediata. La mayoría de las personas con pedidos de asilo en curso debería ver alterado su estatus migratorio, pero perderá la condición de visitante de negocios o turismo. Los documentos no aclaran cuántos de los actuales titulares de visas B1 y B2 serán afectados. Quienes solicitan esas visas deben declarar que no pretenden pedir asilo en Estados Unidos y demostrar que planean volver a su país de origen.
Endurecimiento migratorio
Este lunes, el subsecretario de Estado Christopher Landau criticó, en una publicación en X, a las personas que usan visas de turismo o negocios para entrar en Estados Unidos y después piden asilo. "Hay personas en EE.UU. y en todo el mundo cansadas de pedidos de asilo fraudulentos. El asilo no debería ser una brecha para burlar las leyes de inmigración", escribió Landau, que citó el caso de un ciudadano colombiano que entró al país en 2015 con visa de turismo y luego solicitó asilo.
Desde el inicio del segundo mandato de Trump, el gobierno estadounidense amplió las restricciones para la concesión de visas, con la exigencia de más información sobre el historial de los solicitantes en las redes sociales, el cobro de depósitos elevados y la suspensión de la emisión para ciudadanos de determinados países. En los últimos 18 meses, el Departamento de Estado revocó cerca de 175.000 visas de personas condenadas o acusadas de delitos y de extranjeros que hicieron declaraciones públicas contra políticas de Estados Unidos. El gobierno también intensificó las acciones contra el llamado "turismo de nacimiento", mientras los intentos de Trump de acabar con la ciudadanía por nacimiento fueron bloqueados por la Justicia, incluida la Corte Suprema.