El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y el sector productivo esperan reanudar las exportaciones de pollo y miel a la Unión Europea en un plazo de hasta dos meses. La proyección, difundida por el diario Folha de S.Paulo, sigue a la auditoría que técnicos del bloque realizaron en Brasil sobre ambas cadenas, cerrada el viernes. En el escenario más optimista, el gobierno espera que las ventas vuelvan antes de la segunda vuelta de la elección presidencial.
El bloqueo europeo a productos de origen animal brasileños rige desde el 3 de septiembre y alcanza a los 27 países del bloque: carnes bovina, de pollo y de cerdo, además de miel, pescados y huevos. Bruselas alega un control insuficiente del uso de antimicrobianos en la ganadería, sustancias prohibidas por el bloque como promotores de crecimiento. Ningún lote brasileño presentó contaminación ni irregularidad sanitaria identificada, según la agencia estatal Agência Brasil. El bloqueo amenaza hasta US$ 2.000 millones al año en exportaciones; solo el pollo generó US$ 763 millones en el mercado europeo en 2025, según datos de ABPA, la asociación del sector de proteína animal.
El pollo y la miel pueden volver antes porque dependen de ciclos cortos. Un pollo tarda unos 45 días del nacimiento al sacrificio, según el portal g1; un bovino criado bajo las nuevas exigencias tarda de 24 a 36 meses, lo que aplaza el regreso de la carne bovina al menos dos años, incluso si se levanta el bloqueo. El informe de la auditoría ahora será analizado por las autoridades europeas, proceso estimado en unos dos meses. El comité sanitario del bloque solo debería revisar los aspectos técnicos de estas cadenas en noviembre, según Brasil de Fato.
Lo que Brasil presentó al bloque
El gobierno negocia desde que la suspensión fue anunciada en mayo. En abril, el Ministerio de Agricultura prohibió por resolución antimicrobianos como avoparcina, virginiamicina y bacitracina, según el g1. En mayo, propuso un período de transición, rechazado por la UE. En junio, el sector lanzó, junto con la confederación agrícola CNA y las certificadoras, un protocolo que rastrea al animal desde el nacimiento hasta el sacrificio; según Abiec, todas las empresas asociadas habilitadas para vender al bloque ya adhirieron. El presidente de ABPA, Ricardo Santin, afirma que la producción destinada a Europa siempre estuvo segregada, sin promotores de crecimiento ni antibióticos de uso humano, y que la novedad son las inspecciones en fábricas de alimento, granjas y frigoríficos previstas en el plan nacional de residuos. Una portavoz de la Comisión Europea dijo a la agencia AFP que las exportaciones "podrán reanudarse" en cuanto se compruebe el cumplimiento.
La miel es el ítem de menor valor en riesgo, pero venía acelerando: las ventas al bloque casi se duplicaron en el primer semestre, a US$ 6,35 millones, frente a US$ 3,18 millones un año antes, según el g1. La asociación de exportadores Abemel calcula una pérdida de US$ 4 millones entre septiembre y diciembre. "Termina siendo un balde de agua fría en el esfuerzo de los exportadores, que ya cosechaban frutos de un trabajo de ampliación de mercado", dijo su presidente, Renato Azevedo. Alemania, Países Bajos, Bélgica e Italia son los principales compradores. Entidades del agro ven proteccionismo en la medida, anunciada días después de la entrada en vigor del acuerdo Mercosur-UE, y la CNA pidió al canciller brasileño evaluar una represalia mediante el propio tratado.
Para los productores de pollo y miel, una reanudación en dos meses limitaría el bloqueo a poco más de un trimestre; para los ganaderos, el camino sigue medido en años. El consumidor europeo recuperaría un proveedor cuyos lotes no registraron contaminación identificada por la propia UE. Mientras dure el bloqueo, las cargas destinadas a Europa pasan al mercado interno o a otros compradores, una sustitución que el propio sector describe como difícil porque cada destino exige cortes específicos.