El Gobierno federal de Brasil se opone a la explotación de tierras raras en Minaçu, en el norte del estado de Goiás, por parte de la estadounidense USA Rare Earth y estudia formas de revertir el negocio, según una información de G1 publicada este martes (26). La empresa firmó un acuerdo para comprar Serra Verde, que opera la única mina de tierras raras en producción en el país. La operación aún depende de la aprobación de los accionistas en una asamblea prevista para el viernes (28).
El negocio
La compra de Serra Verde fue anunciada en abril por 2.800 millones de dólares, unos 14.000 millones de reales, según Metrópoles y Poder360. La minera posee las ocho concesiones de explotación de tierras raras de Brasil, todas en Goiás, según Poder360. Las dos compañías planean crear una cadena completa de producción de imanes, de la extracción a la fabricación, fuera de Asia, región que domina ese mercado, informa G1. El punto más criticado por el Gobierno es la previsión de enviar el 100% de la producción inicial a Estados Unidos.
El negocio avanzó con dinero público estadounidense. El Departamento de Guerra de Estados Unidos anunció el lunes (24) un aporte de 750 millones de dólares, unos 3.900 millones de reales, en un fondo creado para comprar la producción de la mina Pela Ema, además de un compromiso de compra de 300 millones de dólares, según Poder360.
"Esta asociación estratégica establecerá una cadena de suministro segura para elementos de tierras raras críticos para la defensa nacional y la seguridad económica", afirmó el Gobierno estadounidense en un comunicado.
Según integrantes del Gobierno escuchados por G1, se estudia una estrategia para revertir el contrato. La evaluación es que las tierras raras están en el subsuelo y, por lo tanto, son patrimonio de la Unión. En esa lectura, la empresa no tendría derecho adquirido de explotación de esos recursos una vez que el Congreso apruebe el proyecto que crea la Política Nacional de Minerales Críticos. Si el texto se retrasa, el Gobierno evalúa acudir a la Justicia. El Ministerio de Minas y Energía, sin embargo, ya informó a la Cámara de Diputados que la operación no exige una autorización previa del Gobierno federal porque altera el control accionario de la empresa sin transferir formalmente la concesión, según Poder360.
Votación en el Senado
El proyecto que crea la política nacional fue aprobado por la Cámara de Diputados en mayo y aguarda el visto bueno del Senado. El texto prevé el Consejo Nacional para la Industrialización de Minerales Críticos y Estratégicos (CIMCE), un órgano vinculado a la Presidencia encargado de definir las directrices del sector y validar los proyectos mineros del país. Tras reunirse con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva este martes, el presidente del Senado, Davi Alcolumbre, anunció que el proyecto debe ser votado la próxima semana.
Lula ya había defendido la regulación del sector el 17 de agosto, durante un acto en el estado de Amapá, según Metrópoles.
"No vamos a dejar que nadie de afuera venga a querer explotar nuestros minerales, porque queremos hacer la transformación de ellos aquí", dijo Lula.
Ministros de Lula afirman que la política debe incentivar la inversión privada nacional y que el capital extranjero será aceptado si los minerales se transforman en Brasil en productos de alta tecnología como chips, baterías y equipos de defensa, según G1.
Dos fechas definirán el futuro del caso. Los accionistas votan el negocio el viernes (28). El Senado debe votar el proyecto de minerales críticos la próxima semana. Sin la ley, el consejo no se instalará en el corto plazo, y el Planalto, sede de la Presidencia brasileña, prepara la vía judicial para intentar revertir la explotación en Minaçu.