Un grupo de cinco economistas presentó este jueves (27) una propuesta de reforma del sistema de pensiones de Brasil que unifica en 67 años la edad mínima de jubilación de hombres y mujeres y divide las contribuciones de los trabajadores en dos cuentas, una de ellas de capitalización invertida en los mercados financieros. El documento será entregado a los candidatos a la Presidencia, según Folha de S.Paulo y Poder360.
El grupo fue organizado por Arminio Fraga, expresidente del Banco Central durante el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, y coordinado por Paulo Tafner, economista que participó en el debate de la reforma de 2019. También firman el texto Leonardo Rolim, Rogério Nagamine y Sérgio Guimarães. "Hecha de forma más amplia, como proponemos, no será necesario discutir nuevas reformas tan pronto", dijo Tafner a Folha.
El diagnóstico es demográfico. El gasto previsional equivale hoy al 8% del PIB. Sin nuevos cambios, llegaría al 13% en 2070 y al 17,4% en 2100, según el estudio. Con la reforma, se estabilizaría en torno al 10% del PIB a fin de siglo. Rolim, que presidió el INSS, el instituto nacional del seguro social, entre 2020 y 2021 y fue secretario de Previsión en el gobierno de Jair Bolsonaro, afirmó a Poder360 que la población de 65 años o más se duplicó desde 2001, mientras que la población en edad de trabajar creció un 30%.
Qué cambiaría
La propuesta eleva gradualmente la edad mínima desde los actuales 65 años para hombres y 62 para mujeres hasta los 67 para ambos, en zonas urbanas y rurales, y crea un mecanismo automático: la edad subiría cuatro meses por cada aumento de seis meses en la esperanza de vida. El Congreso rechazó un mecanismo similar en la reforma de 2019. Las mujeres recibirían un crédito de 1,5 años de contribución por hijo, biológico o adoptado, con un límite de cinco hijos.
"En Brasil, la mujer se jubila antes como compensación por la llamada doble jornada. Es algo inadecuado, porque la mujer no queda incapacitada para el trabajo antes que el hombre", dijo Rolim.
En el cambio más profundo, las contribuciones se dividirían en partes iguales en dos cuentas. La mitad del saldo se invertiría en los mercados financieros, en un régimen de capitalización. La otra mitad se corregiría según la variación de la suma de los salarios pagados en el país. La transición de algunos puntos llevaría hasta 30 años.
El documento es una propuesta técnica y no está en trámite en el Congreso. Parte de los cambios exigiría una enmienda constitucional, conocida en Brasil como PEC. Rolim dijo que no ve diferencia en las posibilidades de aprobación si gana las elecciones de octubre Luiz Inácio Lula da Silva (PT) o Flávio Bolsonaro (PL), y recordó que el coordinador de la campaña de Flávio, el senador Rogério Marinho, fue secretario especial de Previsión y Trabajo en el gobierno de Bolsonaro. El próximo paso es la entrega del texto a las campañas presidenciales, que decidirán si incorporan la reforma a sus programas de gobierno para 2027.