El Ibama, la agencia ambiental federal de Brasil, autorizó a Petrobras, la petrolera estatal, perforar tres nuevos pozos exploratorios en la cuenca de Foz do Amazonas, una zona ambientalmente sensible frente a la costa amazónica del norte del país. La decisión fue firmada el jueves (3 de septiembre) por el presidente del organismo, Jair Schmitt, según un documento visto por la agencia Reuters y difundido por Folha de S.Paulo y G1. La licencia exige que la empresa presente al Ibama un cronograma actualizado del proyecto de perforación en un plazo de 30 días tras recibir la autorización.
Los pozos servirán para determinar si el reciente hallazgo de petróleo de Petrobras en la región es comercialmente viable. La empresa presentó la solicitud de perforación en agosto, después de que su primer pozo en el bloque FZA-M-59 registrara indicios de petróleo. Según G1, la previsión es que la producción en el lugar pueda comenzar en un plazo de hasta siete años, lo que abriría una nueva frontera petrolera para Brasil si las reservas se confirman.
Respaldo político
La autorización refuerza la ofensiva de Petrobras en la cuenca. En agosto, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, la presidenta de la estatal, Magda Chambriard, y el ministro de Minas y Energía, Alexandre Silveira, visitaron el barco perforador NS-42, que opera en la región, según Folha.
Fiscales exigen explicaciones
La operación enfrenta el escrutinio del Ministerio Público Federal (MPF), que exige al Ibama aclarar divergencias en la información entregada sobre el licenciamiento del bloque FZA-M-59. En una audiencia ante la Justicia Federal en abril de 2025, representantes del Ibama dijeron que la actividad sería puntual y duraría unos seis meses. En una respuesta posterior a los fiscales, el instituto informó que el proyecto prevé una campaña de perforación de cuatro pozos, con actividades entre 2025 y 2029.
Para el MPF, la divergencia compromete la transparencia del proceso y dificulta la evaluación de los posibles impactos ambientales. Los fiscales sostienen que una operación de varios años puede causar efectos acumulados sobre la fauna marina, la pesca artesanal y el modo de vida de comunidades tradicionales de la costa amazónica, y piden a Schmitt que explique por qué el Ibama presentó versiones distintas sobre la duración y la planificación de la perforación.