La inflación oficial de Brasil cayó un 0,32% en agosto, tras subir un 0,07% en julio, informó este viernes (11) el IBGE, el instituto de estadísticas del país. Es la mayor deflación mensual desde agosto de 2022, cuando los precios cayeron un 0,36%. Para el bolsillo, una canasta mensual de 1.000 reales quedó unos 3 reales más barata.
Qué empujó la caída
La factura de la luz hizo el mayor esfuerzo: la electricidad residencial bajó un 7,63% por el bono de Itaipú, el descuento que devolvió a los consumidores el excedente de la operación de la hidroeléctrica estatal, unos 15 reales en una cuenta de 200 reales. Con eso, el grupo Vivienda retrocedió un 1,87%. "Ese resultado para el grupo Vivienda es el menor para un agosto desde el Plan Real", el programa de estabilización de 1994, según el investigador del IBGE José Fernando Pereira Gonçalves.
Alimentación y bebidas (-0,34%) cayó por tercer mes consecutivo: la papa quedó casi un 20% más barata, y el tomate, la cebolla y la zanahoria bajaron más del 10%. El huevo se abarató un 4,15% y el café molido, un 1,86%. En Transportes (-0,86%), los pasajes aéreos cayeron un 13,17%, el etanol un 3,95% y la gasolina un 0,59%.
En el año, los precios acumulan un alza del 3,11%; en 12 meses, del 4,22%, menos que el 4,44% hasta julio y dentro de la banda de tolerancia. La meta es del 3%, con un rango del 1,5% al 4,5%. Dicho de otro modo, la compra de supermercado que costaba 500 reales hace un año cuesta hoy unos 521 reales.
En síntesis: el IPCA, el índice detrás de estas cifras, mide los precios de 377 productos y servicios que compran familias con ingresos de 1 a 40 salarios mínimos, en diez áreas metropolitanas, Brasilia y cinco capitales. Deflación significa que cayó el promedio de la canasta, no que todo se abarató: según la Agência Brasil, el 54% de los productos relevados subió en agosto, contra el 50% de julio.
Los tipos de interés, en la mira
El dato quedó por debajo de lo previsto: el boletín Focus, la encuesta semanal del Banco Central entre analistas, esperaba una caída del 0,23%. Según el diario O Globo, la deflación aumenta las apuestas de un nuevo recorte de la Selic, la tasa básica que orienta los préstamos y financiaciones, la próxima semana. Aun así, el mercado sigue previendo una inflación del 5% al cierre de 2026, por encima del techo del 4,5%.
El alivio puede ser breve: el bono de Itaipú alcanzó solo a las facturas de agosto. "No sabemos cómo quedará el resultado final, pero sabemos que el índice tiende a subir", dijo el analista del IBGE Fernando Gonçalves.