La disputa entre Washington y Pekín por la influencia en América Latina llegó al centro de la campaña presidencial brasileña. Un informe reservado de la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin) elevó a un "nivel de criticidad" el riesgo de influencia e interferencia externa de Estados Unidos en las elecciones de 2026. La divulgación del documento el sábado (19) puso la soberanía y la no injerencia entre los temas del debate electoral, en la semana en que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva habla en la apertura de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Para Brasil, la alerta llega al tramo final de la disputa entre Lula, del Partido de los Trabajadores, y Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL) e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, en empate apretado en la última encuesta Datafolha, difundida el jueves (17), según Folha. El documento no señala manipulación de urnas ni alteración del resultado electoral. La evaluación de la Abin es que presiones políticas, económicas y diplomáticas puedan incidir en el ambiente institucional y en el debate público durante el proceso electoral.
Titulado "Ameaças ao processo eleitoral de 2026" (Amenazas al proceso electoral de 2026), el informe fue enviado a fines de agosto a la Presidencia, al Tribunal Superior Electoral (TSE), que organiza los comicios en el país, y al Ministerio de Justicia. Su contenido fue revelado el sábado por la columna de Mônica Bergamo en el diario Folha de S.Paulo, y Brasil de Fato relató más detalles. Según el texto, existe una "tendencia de escalada de presión sobre Brasil" y una "intensificación selectiva y reconfiguración de la presión ejercida por EE.UU.", aunque dentro de un patrón histórico de influencia estadounidense en la región.
El mapa de intereses
Para la Abin, la presión de Washington se inscribe en la estrategia del segundo gobierno de Trump de reafirmar la hegemonía de Estados Unidos en América Latina. El informe cita documentos estratégicos divulgados por el gobierno estadounidense entre noviembre de 2025 y mayo de este año que apuntan a reducir la influencia de potencias rivales e impedir su acceso a "activos estratégicos, riquezas naturales e infraestructuras" de la región. China figura como uno de los principales objetivos de esa política, y la agencia evalúa que Washington busca ampliar su control, directo o a través de capital privado, sobre esos recursos.
El documento presta atención especial al secretario de Estado, Marco Rubio, que acumula el cargo de asesor de Seguridad Nacional. En la lectura de la Abin, su política para la región tiene un componente ideológico: alejar a los países latinoamericanos de China y promover una reorientación política interna "por medio del apoyo al ascenso de gobiernos conservadores". En una audiencia en el Senado estadounidense en junio, Rubio dijo que la región cuenta con varios gobiernos "amistosos" con Estados Unidos en el segundo mandato de Trump y citó a Brasil, Colombia, Cuba, Nicaragua y Venezuela como excepciones. El informe también registra declaraciones en las que responsabilizó personalmente a Lula por los aranceles impuestos a productos brasileños, con el argumento de que Brasil no habría negociado "de buena fe"; para la agencia, ese carácter personal tiene potencial de repercutir en el debate público brasileño durante la elección. La Abin sostiene, además, que Brasil sería un objetivo de esas presiones precisamente por defender su autonomía.
Elección y discurso en la ONU
Lula viajó el domingo (20) a Nueva York, donde hablará el martes (22) en la apertura de la 81ª Asamblea General de la ONU. Por tradición, Brasil abre la secuencia de discursos desde 1955, y Trump habla inmediatamente después; el gobierno brasileño dice que es posible un encuentro entre los dos en los pasillos. Asesores del presidente indicaron a G1 y a Folha que la soberanía y la no injerencia estarán en el discurso, sin mención directa a Trump. La orientación interna apuesta por un lenguaje "pulido", capaz de enviar mensajes también a otros países que el gobierno considera que intentan influir en la elección, como Argentina e Israel, sin crear choques abiertos.
La presencia estadounidense en el imaginario electoral ya era visible antes del informe: un muñeco gigante de Trump y banderas de Estados Unidos aparecieron entre los manifestantes en el acto bolsonarista del 7 de septiembre, en la avenida Paulista, de São Paulo, según Brasil de Fato. La divulgación del documento amplificó el tema en el debate digital. Según la columna Encaminhado com Frequência, de Folha, con datos de la consultora Palver, poco más del 40% de los mensajes sobre Lula y Estados Unidos entre el 13 y el 20 de septiembre trataban de soberanía e interferencia; el sábado, con el informe en la calle, el tema creció 140% en las aplicaciones de mensajería frente al promedio de la semana.