Un informe interno del Hospital Regional Alfredo Mesquita Filho, un hospital público estatal en Macaíba, en la región metropolitana de Natal, capital de Río Grande del Norte, documentó un brote de bacterias multirresistentes entre mayo y julio de este año, con 15 pacientes infectados o colonizados y ocho muertes registradas en el período. El documento posterior al incidente, concluido el 11 de agosto por la Comisión de Control de Infección Hospitalaria (CCIH) y el Núcleo de Seguridad del Paciente, clasifica el episodio como "brote de infección relacionada con la asistencia sanitaria por microorganismos multirresistentes", según reportajes de g1 y de Folha de S.Paulo.
Lo que los documentos confirman: son 16 registros de infección o colonización que involucran a 15 pacientes, porque uno de ellos aparece dos veces en la planilla, en muestras recolectadas en fechas distintas. Las bacterias identificadas fueron Pseudomonas aeruginosa, Acinetobacter baumannii y Klebsiella pneumoniae, especies conocidas por resistir a varios antibióticos en el ambiente hospitalario. Los cuatro primeros casos llegaron de otras unidades, entre ellos pacientes transferidos del Hospital Belarmina Monte, en São Gonçalo do Amarante, y del Hospital Lindolfo Gomes Vidal, en Santo Antônio. La primera infección adquirida dentro del propio hospital data del 14 de junio, y la investigación describe una evolución "compatible con la ocurrencia de transmisión cruzada" entre la UCI y la Clínica Médica, los dos sectores afectados. Un paciente de la UCI, infectado por dos de las bacterias, murió el 22 de julio. La última muerte ocurrió el 28 de julio.
Lo que aún es preliminar: la relación entre las bacterias y las ocho muertes. El informe habla de un "escenario grave de infecciones y colonizaciones, que culminó con la ocurrencia de ocho fallecimientos", pero la Secretaría de Estado de Salud Pública (Sesap) afirma que las muertes siguen bajo investigación y que no es posible concluir que hayan sido causadas por los microorganismos. En entrevista con g1, la secretaria adjunta de Salud del estado, Leidiane Queiroz, dijo: "Tuve el cuidado de preguntar al equipo del hospital, y el equipo no certificó que las muertes fueron por las bacterias". Según ella, la presencia de estos microorganismos puede agravar el cuadro de pacientes ya debilitados, lo que por sí solo no permite atribuirles las muertes.
Fallas señaladas por el informe
El documento atribuye el avance del brote a una combinación de fallas estructurales, operativas y asistenciales. Las rondas de la CCIH y del Núcleo de Seguridad del Paciente identificaron "severa fragilidad operativa y de procesos" en la UCI y en la Clínica Médica. Entre los problemas enumerados:
- déficit crónico de profesionales y sobrecarga de trabajo;
- ausencia de camas específicas para aislamiento;
- humedad y moho en las paredes de las salas, con mobiliario dañado y compartido;
- manejo inadecuado de dispositivos invasivos, como sondas y catéteres;
- fallas en la limpieza y uso compartido de materiales entre pacientes;
- circulación de acompañantes entre diferentes camas y adherencia incompleta a los protocolos de equipo de protección.
La Sesap afirma que un plan de acción se puso en práctica en mayo, cuando se identificó la primera contaminación, y que considera la situación controlada. Contactada por g1, la directora general del hospital, Patrícia Emannuely, informó que no se pronunciaría y que la unidad adopta la posición de la secretaría.
Conviene distinguir dos términos del informe. Según el infectólogo Kleber Luz, consultado por g1, colonización es cuando la bacteria está presente en el cuerpo sin provocar síntomas; infección es cuando causa alteraciones clínicas o en los exámenes. La distinción importa porque no todo paciente colonizado enfermará, pero todo colonizado puede transmitir el microorganismo. Para quien visita o acompaña a pacientes en cualquier hospital, las medidas que reducen la transmisión son conocidas: higienizarse las manos al entrar y salir de la habitación, no tocar sondas, curaciones ni catéteres, respetar el uso de guantes y batas indicado por el equipo y evitar circular entre camas. Fuera del hospital, usar antibióticos solo con receta médica y hasta el final del tratamiento indicado ayuda a frenar la selección de bacterias resistentes.