En el escenario de la convención del PL, en julio, había un hombre que no podía estar allí. El rostro de Jair Bolsonaro, ampliado en una pantalla gigante, se dirigía a la militancia en nombre de un hombre que está preso; a su alrededor, los simpatizantes alzaban los celulares para grabar el avatar construido con inteligencia artificial. A más tardar el fin de la próxima semana, el TSE, el Tribunal Superior Electoral de Brasil, deberá decidir el destino de esa imagen. Según Folha de S.Paulo, la corte prevé juzgar el caso con expectativa de mayoría contraria al uso de la herramienta por la campaña del senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente y candidato del partido a la Presidencia.
Según el diario, los ministros deben reiterar que los deepfakes están prohibidos en las elecciones, tanto para favorecer como para atacar una candidatura, y quieren fijar una tesis que separe ese material de otros contenidos generados con IA, como ilustraciones, memes, caricaturas y animaciones, permitidos bajo ciertas exigencias. El parámetro principal es el grado de realismo: si el contenido puede producir una falsa percepción de autenticidad y confundir al elector, será tratado como deepfake y quedará vedado; si el carácter fantasioso o alegórico es evidente, será considerado contenido sintético, sujeto a reglas como la etiqueta de IA.
De la sátira musical a la tesis de la corte
La tesis que debe orientar el plenario nació de una decisión del ministro André Mendonça. El 20 de agosto, ordenó la remoción de videos publicados por el perfil "Brasil Sátira do Poder", cuyo administrador sigue desconocido, en los que un deepfake de Flávio aparece junto al exbanquero Daniel Vorcaro, del Banco Master, en escenas ligadas a la recepción o al transporte de dinero. El pedido de remoción partió del propio PL, y el material, publicado el 14 de agosto, llevaba la leyenda "V de Vorcaro! La sátira musical de la que todos hablan!".
"Las imágenes utilizadas en el video no se presentan como dibujos, caricaturas o representaciones gráficas ostensiblemente fantasiosas", escribió Mendonça, según G1, y agregó que el material reproduce de forma realista la fisonomía del senador, "atribuyéndole gestos, interacciones y situaciones que no ocurrieron".
El ministro afirmó además que rotular el contenido como sátira no basta para alejar la prohibición: el humor puede pesar en el análisis del significado del mensaje, pero no borra la naturaleza sintética del material cuando una persona real es colocada, de forma fotorrealista, en situaciones que nunca sucedieron.
El presidente del TSE, Kassio Nunes Marques, pretende llevar los dos casos a juicio en conjunto: la representación de la coalición de Lula (PT) contra el avatar exhibido en la convención y el proceso que contiene la tesis de Mendonça. El tema generó fricción después de que Kassio articulara una reunión a puertas cerradas con sus colegas para discutirlo, un movimiento que causó desgaste en la corte, según Folha. Cuatro de los siete ministros titulares consultados por el diario indican que hay mayoría para prohibir el uso del avatar por la campaña.
El fallo debe trazar el límite de lo que la campaña de 2026 puede fabricar con inteligencia artificial. Hasta entonces, la escena que marcó la convención del PL queda en suspenso: la pantalla encendida, el rostro gigante del expresidente preso, el público filmando. La próxima semana, la corte dirá si aquella aparición digital era propaganda permitida o territorio prohibido.