Braskem, la mayor petroquímica de América Latina, confirmó este lunes (24) que su consejo de administración aprobó el pedido de recuperación extrajudicial, un mecanismo de reestructuración previsto en la ley brasileña, para renegociar cerca de US$ 10.900 millones (unos R$ 56.000 millones) en obligaciones financieras. Según Brazil Journal, el pedido otorga a la compañía un plazo de 90 días para negociar con los acreedores y aleja, por ahora, la amenaza de una recuperación judicial supervisada por la Justicia.
En un comunicado a los accionistas y al mercado, la empresa afirmó que la medida tiene alcance limitado y estrictamente financiero y no alcanza las obligaciones con proveedores, clientes y demás socios, cuyos contratos siguen vigentes y se cumplen con normalidad.
"Una vez formalizados los documentos pertinentes, la compañía protocolará el pedido de recuperación extrajudicial, con el objetivo de asegurar un ambiente jurídico estable, protegido y adecuado para la negociación e implementación de la reestructuración de sus obligaciones financieras quirografarias", señaló la empresa, en nota reproducida por CNN Brasil.
La ley brasileña permite a la empresa negociar directamente con los acreedores y llevar el acuerdo a la Justicia solo para su homologación. Si no obtiene el respaldo necesario, el proceso puede convertirse en una recuperación judicial, el equivalente brasileño del Chapter 11 estadounidense.
Impasse con los bancos
El pedido de este lunes puso fin a semanas de negociaciones sin acuerdo. Según CNN Brasil, la 2ª Vara de Quiebras y Recuperaciones Judiciales de São Paulo había aprobado una medida cautelar que protegió a la petroquímica de ejecuciones de acreedores durante 60 días, plazo que venció este lunes sin entendimiento entre las partes. Los bancos exigieron garantías sobre activos de la propia Braskem y la contratación de un préstamo de US$ 700 millones, rechazado por la empresa. La propuesta presentada por una de sus controladoras, IG4, prevé extender las líneas actuales por cinco años y una carencia de intereses de 30 meses, sin reducción del principal de la deuda ni conversión de los créditos en participación accionaria. En junio, las agencias Fitch y S&P Global rebajaron la nota de la compañía, citando el endeudamiento.
El peso de Maceió y la crisis del sector
Como muestra g1, la crisis de Braskem resulta de la combinación de los costos multimillonarios del desastre geológico en Maceió con un largo período de márgenes bajos en la industria petroquímica global y un alto nivel de endeudamiento. El hundimiento del suelo asociado a la minería de sal gema, vinculado a la compañía por el Servicio Geológico de Brasil (CPRM) en 2019, provocó uno de los mayores desplazamientos urbanos registrados en el país: más de 14.000 inmuebles fueron desocupados y cerca de 60.000 personas resultaron afectadas. Braskem ya desembolsó más de R$ 4.200 millones en indemnizaciones y apoyo a la reubicación de vecinos y comerciantes, mantiene R$ 3.240 millones provisionados para costos futuros y firmó acuerdos de R$ 1.700 millones con el municipio de Maceió, en 2023, y de R$ 1.200 millones con el gobierno de Alagoas, en noviembre de 2025. En junio, la Justicia Federal aceptó la denuncia del Ministerio Público Federal en el caso, y las acciones de la empresa cayeron casi 15% en esa sesión.
El escenario internacional también juega en contra. Con la expansión industrial de China, que sumó más de 18 millones de toneladas anuales de capacidad productiva en 2024, según la consultora ICIS, los precios de las resinas cayeron, y Fitch proyecta márgenes petroquímicos bajos al menos hasta 2028. El EBITDA recurrente de Braskem sumó US$ 557 millones en 2025, una baja de 49% en un año, y la deuda neta cerró el año pasado en US$ 7.500 millones, equivalente a 14,7 veces la generación de caja, de acuerdo con g1. La subida de la tasa Selic, del 2% en 2020 al 15% en marzo de 2026, encareció el servicio de una deuda en parte denominada en moneda extranjera. La semana pasada, Braskem Idesa, la joint venture de la compañía en México, pidió protección por bancarrota en Estados Unidos bajo el Chapter 11.