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La cardiología internacional redefine el infarto y lo clasifica según su causa

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PCPor Paula Cardoso•30 de agosto de 2026•Fuentes: G1, Veja

Las cuatro principales sociedades de cardiología del mundo publicaron este viernes (28) la Quinta Definición Universal de Infarto de Miocardio, un documento que jubila la clasificación de los casos en tipos numerados, del 1 al 5, y pasa a agruparlos según el mecanismo que provocó la lesión en el corazón. El texto salió en la revista European Heart Journal y fue presentado en el congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) 2026, en Múnich, Alemania. Uno de los mensajes centrales de la revisión es directo: un análisis de sangre con troponina alterada, por sí solo, no cierra el diagnóstico de infarto.

El documento fue elaborado en conjunto por la ESC, el American College of Cardiology (ACC), la American Heart Association (AHA) y la World Heart Federation (WHF), con especialistas de 12 países y cinco continentes, según el portal brasileño G1. De acuerdo con datos citados por la revista Veja a partir del propio documento, la prevalencia estimada de infarto es del 3,8% entre personas menores de 60 años y del 9,5% por encima de esa franja, y la enfermedad sigue entre las principales causas de muerte en el mundo.

De cinco tipos, tres grupos

En la nueva estructura, el infarto primario nace de una alteración aguda en la propia arteria coronaria. La causa más común sigue siendo la ruptura o erosión de una placa de aterosclerosis seguida de la formación de un coágulo, pero el grupo reúne también la disección espontánea de la arteria, la embolia y el vasoespasmo. El infarto secundario ocurre cuando otra enfermedad desequilibra la relación entre el oxígeno que llega al corazón y el que el órgano necesita, como en una anemia grave, una caída intensa de la presión o ciertas taquicardias. El infarto relacionado con procedimientos surge como complicación de una intervención cardíaca, como un cateterismo o una cirugía de revascularización, en una ventana de hasta 30 días.

Es en el grupo secundario donde la definición endurece el criterio. Según G1, tener una enfermedad capaz de generar el desequilibrio y presentar troponina alta dejó de ser suficiente: es preciso reunir evidencia de isquemia y de lesión del músculo cardíaco compatibles con infarto, para separar a quien de hecho infartó de quien tiene una lesión en el corazón provocada por otro proceso. La revisión también extinguió el antiguo tipo 3 y abandonó los múltiplos de troponina (cinco o diez veces el límite de referencia) usados para clasificar los infartos ligados a procedimientos, que ahora dependen de criterios objetivos de imagen. Para el cirujano cardiovascular Ricardo Kazunori, del hospital BP - A Beneficência Portuguesa de São Paulo, atar la clasificación al origen del infarto es el avance más directo de la revisión, dijo a G1. Elzo Mattar, director del Departamento de Hipertensión Arterial de la Sociedad Brasileña de Cardiología (SBC) y profesor de la Famerp, recordó los cuadros graves, como el choque séptico, en los que el infarto aparece como desenlace de otra enfermedad. Veja destacó además que la disección espontánea de la arteria coronaria, incluida entre los infartos primarios, afecta predominantemente a mujeres y aún se considera subdiagnosticada.

Lo que está confirmado y lo que aún es expectativa

Lo que está confirmado es la publicación del nuevo consenso y la jubilación de la clasificación numérica. El impacto práctico, sin embargo, sigue siendo una expectativa de los autores: la esperanza declarada es lograr diagnósticos más consistentes entre hospitales y países, algo que solo podrá medirse con la adopción del documento. En Brasil, el tema llega en medio de un dato que preocupa: las internaciones por infarto en pacientes de hasta 39 años más que se duplicaron en los últimos 15 años, según datos presentados por la reportaje de G1. La nueva definición no altera esa tendencia, pero tiende a hacer más preciso el conteo de los casos reales.

Para el paciente, la conducta ante los síntomas no cambia. Dolor o presión en el pecho, falta de aire, sudor frío o malestar repentino exigen evaluación inmediata en un servicio de emergencia. Lo que la revisión deja claro, según los especialistas consultados por las reportajes, es que el diagnóstico de infarto es clínico: el análisis de sangre es una pieza importante, pero debe venir acompañado de síntomas, electrocardiograma y, cuando sea necesario, exámenes de imagen de las coronarias.

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