22.700 millones de reales al año. Ese es el costo extra que el reajuste del Bolsa Família impondrá a las cuentas públicas brasileñas a partir de 2027, la cifra que preocupa a los economistas consultados este jueves (17). Para las 19,3 millones de familias cubiertas por el principal programa de transferencia de renta del país, el efecto es inmediato: el pago mínimo sube de 600 a 691 reales en octubre, 91 reales más al mes, unos 3 reales por día, alrededor de 134 dólares al tipo de cambio actual. El anuncio lo hizo el presidente Luiz Inácio Lula da Silva a 17 días de la primera vuelta de la elección presidencial del 4 de octubre.
Ninguno de los especialistas escuchados por el portal g1 discute el tamaño del aumento, de alrededor del 15%: la inflación acumulada llega al 17% desde el relanzamiento del programa en marzo de 2023, y los 600 reales de hoy compran menos que entonces. El blanco de las críticas es el calendario. "El problema es que esto se hace en vísperas de las elecciones, así que es difícil no interpretar el movimiento como electoralista", dice André Galhardo, economista jefe de Análise Econômica.
El gobierno rechaza esa lectura. "Creo que no [tiene relación con las elecciones]. Quedó claro que se hizo por el esfuerzo de registro", dijo el ministro de Planeamiento, Bruno Moretti. En el mercado hay más escepticismo: José Márcio Camargo, economista jefe de Genial Investimentos, le dijo a Folha que duda de la garantía del ministro de Hacienda, Dario Durigan, de que la medida no afectará el presupuesto.
El costo para las cuentas públicas
Este año la factura es menor, 5.800 millones de reales, porque el nuevo valor rige solo de octubre a diciembre. Desde 2027, el gasto extra anual será de 22.700 millones, casi cuatro veces el costo de este año, y el gasto total del programa pasará de 157.100 millones a 179.000 millones de reales en el presupuesto de 2027, un alza del 13,9%, según el Ministerio de Planeamiento. "En un escenario en que ya tenemos una cuestión fiscal importante, este reajuste termina contribuyendo al problema", dice Juliana Inhasz, profesora del Insper.
En términos simples: el "riesgo fiscal" es el temor de los inversionistas a que el gobierno gaste más de lo que recauda y se endeude para cubrir la diferencia. Cuando ese temor crece, exigen tasas más altas para prestarle al país, la deuda se encarece y el crédito para familias y empresas tiende a subir de precio, frenando el consumo y la inversión. Para Inhasz, más dinero en el bolsillo de los más pobres también puede presionar la inflación, en contra de la política del Banco Central, que esta semana redujo su tasa básica al 13,75% anual.
Los economistas se dividen sobre la gravedad del problema. La consultora Warren defiende el reajuste: "No se trata de conceder un beneficio nuevo, sino de neutralizar la pérdida nominal. Lo demás es fantasía o desconocimiento", afirmó su economista jefe, Felipe Salto, citado por Folha. Pero el propio informe de Warren admite que cumplir en 2027 la meta de superávit primario de al menos 36.600 millones de reales, el balance fiscal antes del pago de intereses, será "bastante desafiante" con el impacto anual de 23.200 millones del reajuste, casi dos tercios de la meta.
El precedente de 2022
El programa no se reajustaba desde 2022, cuando aún se llamaba Auxilio Brasil y el guion fue parecido. Dos meses antes de la primera vuelta de ese año, el Congreso aprobó la Enmienda Constitucional 123, la "PEC Kamikaze", que liberó recursos fuera del techo de gastos y permitió al gobierno de Jair Bolsonaro elevar el mínimo de 400 a 600 reales. En un mes, el beneficio promedio saltó de 408 a 607 reales, casi un 50% más, y el programa pasó de 18,1 a 20,2 millones de familias, según el ministerio de desarrollo social.
En aquel momento fue la propia campaña de Lula la que acudió al tribunal electoral contra el aumento y pidió la inelegibilidad de Bolsonaro, argumentando que él "concedió beneficios financieros ilegales a los ciudadanos brasileños" durante el período electoral, según Folha. "Esto revela un deterioro de las instituciones brasileñas, con decisiones que deberían ser técnicas y automáticas convirtiéndose en instrumento del calendario electoral", dice José Luis Oreiro, profesor de la Universidad de Brasilia. Para Daniel Duque, investigador del instituto Ibre de la FGV, el beneficio prácticamente se triplicó desde 2021, y los beneficiarios no están hoy peor que entonces.
El mercado financiero recibió la noticia con calma: el real se apreció un 0,24%, a 5,1386 por dólar, y la bolsa de São Paulo subió un 0,24%, mientras los inversionistas evaluaban el impacto fiscal junto al recorte de tasas del Banco Central. El nuevo mínimo empieza a pagarse el 19 de octubre, menos de una semana antes de una posible segunda vuelta, el 25 de octubre. Aliados del senador Flávio Bolsonaro, principal rival de Lula en las encuestas, ya anunciaron que acudirán a la Justicia Electoral contra el reajuste.