Las empresas brasileñas cotizadas en bolsa gastaron R$ 99.400 millones (unos US$ 19.000 millones) en gastos financieros, el nombre contable de los intereses y cargos de las deudas, entre abril y junio. Fue un 12% más que en el mismo trimestre de 2025, o R$ 10.700 millones adicionales, según un estudio de la consultora Elos Ayta encargado por el diario O Globo. Equivale a más de R$ 1.000 millones por día saliendo de las cajas para pagar acreedores, en lugar de financiar expansión o contrataciones.
El aprieto se ve en la utilidad neta, lo que queda después de intereses e impuestos: creció apenas 3,9%, de R$ 48.900 millones a R$ 50.800 millones, en una muestra de 268 empresas de la B3, la bolsa brasileña (quedaron fuera Petrobras, Casas Bahia y los bancos). La ganancia operativa, antes de esa cuenta, había subido casi 25%, hasta R$ 123.900 millones. Según O Globo, los intereses altos presionan a las compañías, limitan las utilidades y reducen la inversión, lectura confirmada por UOL Economia al revisar informes de cinco bancos sobre la temporada de balances.
Entienda: la Selic es la tasa básica de interés de la economía brasileña, definida por el Banco Central para contener la inflación, y hoy está en 14% anual. Sirve de piso para todo el crédito del país, desde las cuotas de las tiendas hasta los créditos hipotecarios. En la práctica, cada R$ 1.000 de deuda cuesta R$ 140 al año solo por esa tasa, antes del margen que cobra el banco.
"La utilidad Ebit (la ganancia de las empresas antes de descontar el pago de intereses de las deudas y los impuestos) subió casi 25%, hasta R$ 123.900 millones. Pero al considerar lo que las empresas pagaron en intereses e impuestos, un desembolso de R$ 99.400 millones, la utilidad neta cae a R$ 50.800 millones. Es un crecimiento de la utilidad de apenas R$ 1.900 millones en la comparación anual", explica Einar Rivero, director ejecutivo de Elos Ayta.
Las empresas cambian deuda por caja
La salida que encontraron muchas compañías fue pagar deuda. Según un sondeo de XP citado por O Globo, el apalancamiento promedio, medido como la deuda neta sobre la ganancia operativa, bajó de 1,7 a 1,4 en los últimos cuatro trimestres entre 135 empresas seguidas por sus analistas. El precio de no hacer esa tarea se nota dentro del mismo sector: las constructoras Cury y Direcional ganaron R$ 311 millones y R$ 202 millones, mientras MRV&CO pagó R$ 393,2 millones de gastos financieros netos, 60% más que un año antes, y sufrió una pérdida de R$ 626 millones.
Los casos extremos
Dos casos quedaron fuera de la muestra para no distorsionar el promedio. La minorista Casas Bahia registró una pérdida contable de R$ 10.100 millones, cerró 298 tiendas y pidió una recuperación judicial, figura brasileña que permite renegociar deudas en la justicia para evitar la quiebra, con R$ 17.300 millones por reestructurar. En su solicitud, la empresa dijo haber sido "impactada por el entorno macroeconómico desafiante, marcado por niveles elevados de tasas de interés, restricción de crédito, aumento del costo financiero y presión sobre el consumo y el capital de trabajo".
Petrobras quedó fuera por la razón contraria: ganó R$ 52.400 millones, un alza de 96,8% frente al segundo trimestre del año pasado, impulsada por el petróleo caro en el mercado internacional, encarecido por las tensiones entre Irán y Estados Unidos. Sin esos extremos, el retrato del trimestre es el de empresas que venden más, pero ven la mayor parte de la ganancia extra irse en intereses e impuestos.