El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva reservó R$ 97,9 mil millones para seis líneas de crédito subsidiado en 2027, según el proyecto de Presupuesto enviado al Congreso este lunes (31). En la práctica, es dinero para préstamos con tasas por debajo del mercado, más baratas que las de los bancos. La cuenta la paga el contribuyente después: si los recursos se usan por completo, el costo puede llegar a R$ 20,5 mil millones, cubierto con más deuda pública a lo largo de los contratos, según Folha de S.Paulo.
Para dimensionarlo, es más del doble de los R$ 44,8 mil millones reservados a las enmiendas parlamentarias, las obras y proyectos que eligen diputados y senadores, en la misma propuesta. En promedio, cada real prestado incluye unos 20 centavos de subsidio durante la vida del contrato. Las líneas subsidiadas crecieron en el tercer mandato de Lula y se volvieron una vitrina del gobierno; en año electoral llegaron a nuevos grupos, como autos para taxistas y conductores de aplicaciones y motos para repartidores.
Cómo funciona: el costo proviene del llamado subsidio implícito, la diferencia entre la tasa que el Tesoro paga por financiarse en el mercado y la menor que recibe al prestar el dinero a los programas. El cálculo entró al PLOA (proyecto de Ley Presupuestaria Anual) mediante un anexo inédito, creado tras críticas de especialistas y del TCU (Tribunal de Cuentas de la Unión), la corte de cuentas federal, por la falta de transparencia en estos gastos.
En la presentación de la propuesta, el ministro de Planificación, Bruno Moretti, explicó el mecanismo:
"Cuando se presta ese recurso a una tasa por debajo de la que pagan los demás por financiarse, eso genera un subsidio implícito. Estamos mostrando el impacto en las principales áreas con gasto financiero y el subsidio implícito proyectado para cada una de ellas."
El costo fuera de la meta fiscal
Especialistas critican el modelo como una forma de esquivar las reglas fiscales: al tratarse de un gasto financiero, no entra en el límite de gastos del marco fiscal brasileño ni en el resultado primario, la diferencia entre ingresos y gastos del gobierno sin contar los intereses de la deuda. Los R$ 20,5 mil millones equivalen a casi 12 millones de salarios mínimos mensuales; el mismo Presupuesto prevé un mínimo de R$ 1.741 para 2027.
La propuesta también proyecta un superávit primario de R$ 18,6 mil millones en 2027, según InfoMoney. Como el subsidio implícito queda fuera de esa medición, su costo solo aparece en la deuda pública. El proyecto pasa ahora al Congreso, que puede modificar las cifras antes de aprobar la ley presupuestaria.