80% del PIB. En ese nivel ya se encuentra la deuda bruta del sector público, según la Folha, y el presidente Luiz Inácio Lula da Silva afirmó este domingo (27) que la cifra no causa pánico. Para el bolsillo del contribuyente, cada punto más de deuda significa más intereses pagados en el presupuesto y menos dinero para salud, educación y obras.
En una entrevista emitida este domingo, el presidente citó las reservas internacionales del país, de 370.000 millones de dólares, como amortiguador del endeudamiento. Según él, el monto proviene de una decisión de 2005, aún en su primer gobierno, y funciona como un "colchón de sustentación de la economía brasileña", en el relato del diario Correio do Povo. La Folha registró la conversación como una entrevista a la radio BandNews; el Correio do Povo la describió como grabada para el Canal Livre, el programa dominical de la Band, una de las mayores cadenas de televisión de Brasil.
Lula admitió que el aumento de la deuda le preocupa, porque "no es bueno deber más de lo que se recibe", y prometió reducir el indicador en relación con el PIB. No detalló cómo pretende lograrlo. En la transcripción de la Folha, el presidente enumeró el gasto que considera indispensable:
"¿Vamos a reducir esa deuda pública en relación con qué? Primero, sabiendo cuáles son los gastos necesarios. Vamos a seguir ayudando a las personas más pobres, vamos a seguir aumentando el salario mínimo por encima de la inflación, vamos a seguir reajustando las cosas que hay que reajustar."
Entienda: la deuda bruta medida como porcentaje del PIB compara lo que debe el gobierno con todo lo que produce el país en un año. Es como una familia que gana 5.000 reales al mes, o 60.000 reales al año, y debe 48.000 reales, el 80% de un año de ingresos. Las reservas internacionales son el ahorro en dólares del país, un fondo de emergencia frente a las crisis.
Las cuentas del gobierno
Según la Folha, el propio gobierno revisó sus proyecciones y ahora ve la deuda cerca del 90% del PIB en 2029, o por encima de eso si las cuentas públicas quedan en el piso de la meta fiscal en los próximos años. El mandato actual de Lula debe terminar con la deuda 12 puntos porcentuales mayor que la que encontró al asumir en 2023, cerrando el año en 83,7% del PIB. En la práctica, son 12 reales más de deuda por cada 100 reales de riqueza producida en el país.
El ritmo de crecimiento del gasto federal es objeto de críticas del mercado financiero y de la oposición, por el riesgo de que la deuda siga subiendo. Los ministros Dario Durigan (Hacienda) y Bruno Moretti (Planeamiento y Presupuesto) ya dijeron que el gobierno pretende buscar un superávit efectivo a partir del año que viene. Lula también apostó a la reducción de los intereses como condición para el crecimiento de la economía, según el Correio do Povo.
Los discursos dentro del gobierno divergen. A los empresarios, Lula promete responsabilidad fiscal en un nuevo mandato; un ala del PT defiende ampliar las inversiones. La entrevista llega en el tramo final de la campaña, con el presidente candidato a la reelección.