La terapia celular con linfocitos genéticamente modificados, conocida como CAR-T, muestra resultados sólidos en el tratamiento de cánceres hematológicos resistentes a terapias convencionales. Datos publicados en la revista científica Blood Advances señalan que, en pacientes con linfoma difuso de células B grandes refractario, la tasa de supervivencia global a tres años subió del 10% al 59% tras recibir CAR-T, mientras que la supervivencia libre de progresión pasó del 6% al 48%. Antes de esta tecnología, la mediana de supervivencia para estos casos era de unos seis meses, con apenas un 7% de remisión completa.
El investigador Martín Hernán Bonamino, jefe del Programa de Terapia Celular y Génica del Instituto Nacional del Cáncer (INCA), explicó en un artículo de The Conversation replicado por Folha de S.Paulo que la técnica reprograma el sistema inmunitario para atacar dianas tumorales específicas. Sin embargo, los altos costos de las versiones comerciales importadas, que superan los dos millones de reales por paciente, limitan el acceso casi exclusivamente a la medicina privada.
Con el propósito de democratizar el tratamiento a través del SUS (Sistema Único de Saúde), centros de investigación en Brasil desarrollan plataformas propias de producción. Iniciativas del INCA, la Universidad de São Paulo (USP), la Universidad de Brasília (UnB) y el Hospital Israelita Albert Einstein buscan producir vectores virales y procesar células a nivel local para reducir costos y evitar la dependencia del exterior.
Pese a los resultados favorables en ensayos clínicos, la distribución masiva en la red pública aún requiere aprobaciones regulatorias definitivas. Los protocolos nacionales continúan en fases de validación clínica ante la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa), por lo que el tratamiento todavía no se encuentra disponible de forma generalizada en los hospitales públicos.
Los especialistas aconsejan que los pacientes con leucemias o linfomas refractarios consulten directamente a sus médicos hematólogos. La vía adecuada consiste en verificar si el caso cumple los requisitos para ingresar a ensayos clínicos autorizados en Brasil o seguir los protocolos estándar del SUS mientras concluye el escalamiento de la producción pública.