El techo de intereses del crédito consignado que pagan jubilados y pensionistas de Brasil sigue en 1,85% mensual, y la potestad de fijarlo continúa en el INSS, el instituto que paga las prestaciones de la Seguridad Social brasileña. El Tribunal Supremo Federal (STF) decidió por unanimidad, en una sesión virtual que terminó el 28 de agosto, que el organismo puede seguir limitando las tasas de esta modalidad. En la práctica, nada cambia por ahora en el bolsillo del asegurado: la Corte solo confirmó quién puede mover el techo.
El fallo cerró la ADI 7759, una acción de inconstitucionalidad presentada en 2024 por la ABBC, una asociación de bancos brasileños. La demanda atacaba parte del artículo 6 de la ley 10.820 de 2003, que creó el consignado y autoriza al INSS, tras oír al Consejo Nacional de Previsión Social (CNPS), a fijar el techo. Los bancos querían que la tasa la definiera el Consejo Monetario Nacional (CMN), el órgano que regula el sistema financiero, y sostenían que la regla violaba la legalidad, la libre iniciativa y la libre competencia.
El voto vencedor fue el del relator, el ministro Kassio Nunes Marques, y los demás jueces lo acompañaron. En el voto, según el resumen de la prensa del tribunal, el límite de tasas aparece como un "mecanismo de protección del consumidor vulnerable" y no como una injerencia arbitraria en la actividad económica. También descartó la exigencia de una ley complementaria y la supuesta violación de la libre iniciativa, ya que la norma no prohíbe a los bancos prestar ni otorga exclusividad a nadie.
Para entender: el consignado es un préstamo cuyas cuotas se descuentan automáticamente de la jubilación o pensión, antes de que el dinero llegue a la cuenta del asegurado. Como el riesgo de impago es casi nulo, tiene las tasas más bajas del mercado brasileño: con el techo vigente, un saldo de 1.000 reales genera 18,50 reales de intereses al mes. La tarjeta consignada tiene un límite de 2,46% mensual, y los beneficiarios del BPC, una prestación asistencial de hasta un salario mínimo, también tienen derecho a la modalidad, según Folha.
Cómo empezó la disputa
La asociación demandó en 2024, después de que Carlos Lupi, entonces ministro de Previsión Social, pasara a bajar el techo cada vez que caía la Selic, la tasa básica de la economía brasileña, según Folha. En esa época, los bancos llegaron a dejar de ofrecer el préstamo y el presidente Lula tuvo que intervenir en la decisión.
Con el fallo, el INSS, oído el CNPS, mantiene la potestad de revisar los techos, hoy en 1,85% mensual para el préstamo y 2,46% para la tarjeta. La diferencia entre los dos límites, 0,61 puntos porcentuales, equivale a 61 reales al mes sobre un saldo de 10.000 reales. La decisión cierra, por ahora, el intento judicial de los bancos de trasladar el control de las tasas al CMN.